El enigma de las playas de la Costa da Morte y el poder del mar

Asombra ver una de arena muy fina y, a su lado, otra de cantos rodados o «coios»


La Costa da Morte entre Cabo Santo Hadrián y Punta Louro debe su notoriedad al viento que durante los temporales actúa allí con rachas de más de 140 kilómetros por hora y provoca olas de hasta 27,81 metros de altura como la de Cabo Vilán, en el 2014. Viento y olas azotan una costa granítica compacta tallando acantilados, como el de O Pindo, con 627 metros, el más alto de Europa (Vixía Herbeira solo tiene 615). Pero el mar manifiesta su poder en las playas donde deposita todo lo que arrastra hasta ellas. En la Costa da Morte las playas puede ser de arena o de bloques rodados (forman los coídos). Asombra ver una playa de arena muy fina (lo que indica aguas tranquilas) y a su lado otra de cantos rodados o coios (lo que indica playas de gran energía), aunque la sorpresa se dispara cuando, después de un temporal, vemos que, debajo de la arena aparece el coído (playa de cantos), algo que contradice las leyes de la física, aunque al final con geología se arregla todo. El nivel del mar no era el mismo hace 15.000 años, al final de la última glaciación, cuando la línea de costa estaba a 30 kilómetros de la actual separada por una gran llanura cubierta de arena. Desde aquel momento el mar subió, a 3.5 milímetros/año, hasta donde está ahora. Y mientras eso ocurría sobre la franja arenosa actuaba el viento moviendo la arena en forma de dunas.

Lo que está ocurriendo ahora en toda la Costa da Morte es que las dunas que han viajado hasta tierra a lomos del viento a una velocidad de 2 metros por año, han acabado por cubrir la costa llegando incluso a trepar por encima de los montes, cubriéndolos como en Monte Branco (Ponteceso), Trece, Lires, Fisterra o Gures. Ahora las olas, se ve muy bien en Trece, echan la arena fuera del mar y ponen al descubierto la playa de cantos situada debajo de ella y que se formó en el anterior interglacial (nivel del mar alto hace 135.000 años). Aún faltan unos metros hasta que el mar alcance su máximo nivel, y cuando ocurra las olas volverán a destruir las rocas formando nuevos cantos rodados. Después, el clima de la Tierra volverá a enfriarse, las aguas se alejarán de la costa y el hielo aumentará en los polos y en la cima de las grandes montañas.

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