14 ago 2018 . Actualizado a las 05:00 h.
La ley autonómica ha dado que hablar y, sobre todo, que actuar. El miedo a las multas hace moverse, a la vista está. Sobre el papel, nada que reprochar a la iniciativa, porque todo lo que sea impedir incendios es de aplaudir. Otra cosa son los efectos secundarios, desde el que se aprovecha para talar todo lo que quiere sin los filtros de los permisos, hasta aquellos que quieren cortar y no encuentran quién lo haga. Solo queda doblar la espalda.