Transparencia contractual

Luis García DIRECTOR DE LA ESCUELA AGRARIA FONTEBOA

CARBALLO

Desde el 1 de abril del 2015 la producción de leche ya no está sometida a la limitación que imponían las cuotas de producción. Estas habían sido incorporadas a la PAC a mediados de los años 80 para regular el mercado ante los avances de la producción.

Entramos en la entonces Comunidad Económica Europea en 1986, momentos de aplicación de las cuotas de producción a todos los países comunitarios; y como recién llegados para producir había que disponer de los oportunos derechos; y como estos derechos no estaban ligados directamente a las explotaciones, a la tierra, hubo mercadeo de compra?venta de cuotas. Para producir leche lo prioritario era tener cuota suficiente. Esto nos llevó a unos modelos intensivos, con elevadas inversiones en instalaciones y equipamientos y sin autonomía alimentaria, teniendo que comprar en el exterior buena parte de los alimentos del ganado. En períodos de altas cotizaciones de la leche este modelo era sostenible, pero ahora llevamos bastante tiempo con bajos precios que están cuestionando la viabilidad económica de las granjas.

A esto se añade que el consumo de lácteos per cápita, a nivel nacional, ha disminuido de manera progresiva a la vez que la producción ha continuado con su ritmo ascendente; prácticamente en todos los países de la Unión Europea ha habido significativos incrementos de producción en el último año, especialmente en los del norte que tienen una clara vocación exportadora.

A pesar de las buenas intenciones de las medidas establecidas en el paquete lácteo, los resultados no son satisfactorios. Los contratos en las relaciones de compra?venta entre productores e industria no siempre satisfacen al eslabón más débil, a los productores, pues no es infrecuente la aplicación de parámetros arbitrarios a la hora de determinar las calidades y las penalizaciones en el precio, una situación de incertidumbre e inseguridad que agota la capacidad de resiliencia del sector productor. Es obvio que hay que adaptar la producción a la demanda, pero al mismo tiempo actuar con total transparencia en la relaciones contractuales de todos los operarios del complejo lácteo, pues todos son interdependientes.