La pesca revive en Camariñas a cuenta de la construcción

Cristina Viu Gomila
cristina viu CARBALLO / LA VOZ

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El «Cacheira Segundo» está a la venta.
El «Cacheira Segundo» está a la venta. manu negreira< / span>

La flota de cerco y bajura no ha hecho más que aumentar desde el pinchazo de la burbuja inmobiliaria

13 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Solo Fisterra (79 unidades) supera en la Costa da Morte a Camariñas (75 unidades) en número de embarcaciones profesionales. La villa de los encajes ha reducido en los últimos años la diferencia con el puerto de la zona que tiene una mayor dependencia de la pesca y ahora la superioridad fisterrana es mínima. A solo dos barcos quedará en cuanto se inscriban oficialmente los dos que se acaban de incorporar al muelle camariñán.

Una de las últimas adquisiciones es el Viana Novo, que viene de Combarro, en Pontevedra. Es de José Manuel Varela Liñeiro y de su cuñado y en cuanto tenga listos los papeles se hará a la mar con un marinero más, por lo que los dos armadores crearán un puesto de trabajo.

Oportunidad

El otro es una oportunidad con la que se encontró un vecino de Santa Mariña, Santiago Mouzo Tajes, que compró el Cacheira Segundo, de Ribeira, para revenderlo. El negocio, por lo visto, es redondo, porque la pesca y el marisqueo se han convertido en una de las poquísimas salidas laborales de los camariñáns. Parece ser que ya hay interesados en hacerse con este barco de 13 metros de eslora.

José Manuel Varela tiene clarísimo que no le va a costar nada encontrar ahora el tripulante que le falta para dedicarse al pulpo con la nueva embarcación, de casi 9,5 metros de eslora. Sustituirá a la que utiliza para el marisqueo. Con una lancha mayor tendrá más oportunidades y podrán vivir de ella tres familias.

Ha sido la crisis, sobre todo el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, lo que ha hecho que se haya disparado la flota en Camariñas y la dependencia del mar de la economía local. El propio José Manuel Varela recuerda que hace unos años era difícil encontrar marineros, pero ahora no hay problema. Se trata de antiguos tripulantes que dejaron el mar para encontrar un trabajo en la construcción, casi siempre fuera de Galicia, y que desde hace un par de años están de vuelta.

El proceso se ha repetido en varios lugares de la Costa da Morte, aunque es en Camariñas donde se ha notado más. En los últimos cuatro años, la flota local se ha incrementado en ocho nuevas unidades, tres de ellas de cerco, un arte que ha vivido una temporada muy buena antes de la llegada de los topes. En Malpica también se ha incrementado el número de tarrafas y se han renovado otras.

Otra de las características de Camariñas es que la inmensa mayoría de los tripulantes son del propio municipio, al contrario de lo que ocurre en otros lugares, como en Laxe, donde hay extranjeros en casi todos los barcos.

Además, el aumento del número de pesqueros ha hecho que la de Camariñas sea, desde hace un par de años, la lonja con más ventas, descargas e ingresos de la Costa da Morte.

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