El minifundio en positivo

Luis García

CARBALLO

Quizá por atavismos culturales o por una baja autoestima hemos asimilado el progreso con la emigración, bien a la ciudad, al centro cabecera de comarca o al extranjero. Y así, bastantes zonas rurales han ido perdiendo músculo demográfico y económico, entrando en una dinámica de círculo vicioso: pérdida de población, languidecimiento económico, menos dotación de servicios y, en definitiva, menos calidad de vida.

Si en el pasado hemos vivido el éxodo trasatlántico (finales del XIX y principios del XX) y el éxodo industrial (década de los 60) por el agotamiento del modelo de vida rural de entonces, en las últimas décadas estamos asistiendo al éxodo urbano por la quiebra del modelo demográfico rural.

Factores de tipo cultural han sido determinantes a la hora de configurar el paisaje agrario de Galicia, caracterizado por la dispersión, el minifundio y el elevado número de propietarios, en muchos casos absentistas agrarios, propietarios de pequeñas parcelas con difíciles accesos, todo un problema de ordenación.

A largo plazo

Como la realidad es la que es y los cambios de ordenación del territorio hay que contemplarlos a largo plazo, procede ver el minifundio en positivo y a partir de una exploración de la realidad ver en que segmento de producción-mercado nos podemos situar, más allá de la producción láctea, en la que Galicia es hegemónica a nivel nacional, produciendo el 40 % de la leche de España en un modelo intensivo, determinado por la poca disponibilidad de tierra.

La actividad agraria en el rural es importante y estratégica; de su eficiencia se derivan consecuencias económica, ambientales y sociales. En las zonas donde hay agricultura y ganadería hay vida, hay menos gastos en la prevención de incendios y el medio rural está más cuidado y explotado de manera sostenible.

De cara a los próximos años pueden coexistir dos escenarios para la agricultura: la denominada industrial y la que podríamos definir como agricultura urbana. La primera es conocida, aquella que produce cantidades importantes para la industria agroalimentaria, la producción láctea es el prototipo de ella.

La agricultura urbana es aquella que aprovechando la proximidad al medio rural y potenciando los flujos del espacio rururbano establece sistemas de producción sostenibles y circuitos cortos de comercialización. Este modelo, consolidado en muchas regiones de Europa, aquí se nos presenta como una oportunidad para poner en valor la escasa tierra de que disponemos.