12 jun 2014 . Actualizado a las 07:10 h.
Manuel Añón dejó una planta floreciente. Ahora su sucesora amenaza cataclismo, con el hundimiento de un tercio de su plantilla. Un duro golpe para el depauperado mercado laboral de Bergantiños y de la Costa da Morte. Más de cincuenta familias que se suman a la larga lista de las que dejan de percibir una nómina. La construcción se edificó sobre pilares de barro y se ha venido a bajo con estrépito dejando a la gente en la calle.