Lástima de sillones

La Voz

CARBALLO

Este año se cumplen dos años de las elecciones autonómicas y los diputados de la Costa da Morte poco o nada han aportado. El fuego y el agua arrasaron esta comarca, pero las acciones de sus señorías se limitan, unos a realizar tareas de desgaste del gobierno y a las batallas internas de partido y, los otros, a defenderlo, pero lo que es centrar su discurso en propuestas y dar cumplimiento a necesidades de aquí, poco o nada. En el tablero de ajedrez autonómico no hay piezas que libren batallas por este territorio. Las que están andan distraídas o libran peleas ajenas a las verdaderas inquietudes de este predio galaico. Tiempos aquellos en los que los diputados conseguían un instituto, como ocurrió con el de Vimianzo; la autovía de Carballo (luego autopista), la restauración del puente de Brandomil o, incluso, plantarse para exigir la inclusión de una partida para los hospitales de Cee y Barbanza en los presupuestos. Eran otros tiempos, en los que, con errores y aciertos, parecía que los políticos estaban más pendientes del pueblo que de sus propios puestos. Lástima de sillones.