El temporal destrozó paseos, pistas, lanchas y enseres, y afectó a varias viviendas
03 feb 2014 . Actualizado a las 07:10 h.El temporal Nadja dejó una huella visible en el litoral de la Costa da Morte. Y durará mucho tiempo. Sus efectos se notaron, en bienes públicos y privados, sobre todo en Camariñas (Camelle, Arou y Santa Mariña), Muxía (la entrada de la localidad), Malpica y Carballo (todo el litoral), pero también en Laxe, Corme, A Laracha y otros puntos, pero con menor intensidad.
Camariñas se llevó la peor parte. Sobre todo, Santa Mariña, en la parroquia de Xaviña, Comentaba ayer una visitante al lugar que parecía que había pasado un tsunami. Cinco de las casetas de los pescadores deben ser restauradas completamente, y al menos otras tantas presentan daños notables. El agua entró en el interior de la mayoría y destrozó mucho material: enseres, motores, aparejos.... Dos o tres lanchas también quedaron rotas. Los vecinos no recuerdan algo así en muchos años. La conselleira de Mar, Rosa Quintana, visitó ayer el lugar, además de Camelle y Arou. Estuvo junto al alcalde, Valeriano Alonso, quien hoy encargará a sus técnicos que valoren los daños y buscará líneas de ayuda. «Xa levan tres meses sen ir ao mar, e agora isto, era o que lles faltaba», se lamentaba.
En Arou, el agua llegó hasta una vivienda. Protección Civil y los bomberos de la Costa da Morte se emplearon a fondo para achicar poco antes de las 6 de la mañana, cuando se produjo la mayor virulencia del temporal. Los petriles del paseo fueron desplazados a unos 8 o 10 metros. Toda la playa quedó cubierta de bolos. Al menos un portal, inutilizado.
En Camelle, tres casas se vieron especialmente afectadas, las más cercanas al museo de Man. El agua entró en ellas y fue necesario realizar achiques, que seguían ayer por la mañana.
Razo
También hubo daños cuantiosos en Razo da Costa. Al menos siete lanchas quedaron rotas. Una de ellas, completamente, y otra se la llevó el mar. El portal de la caseta de Protección Civil de Carballo, destrozado, con agua en su interior, como en algunas más. Casi en la otra punta del litoral carballés, en Pedra do Sal, desapareció una pequeña playa, la situada frente al aparcamiento. Comentaban quienes la conocen que podía haber habitualmente un metro de arena. Ayer, nada: solo la piedra del fondo, como una eira, atravesada por un canal, además de los destrozos del paseo y hasta un delfín muerto. Hacia As Saíñas hubo desprendimientos de tierra y rotura de alguna infraestructura.