«Isto é unha ruína total»

CARBALLO

Los continuos temporales ponen contra las cuerdas a la flota de bajura

02 feb 2014 . Actualizado a las 15:39 h.

La mayor parte de la flota artesanal de la Costa da Morte lleva casi dos meses parada a causa de los continuos temporales y es más que probable que la próxima semana se mantenga una situación que ya empieza a hacerse insostenible para muchas familias.

Sonia Neira es redera y mujer de un armador de Laxe. Ella no tiene trabajo porque los aparejos no se utilizan, por lo que tampoco se rompen. Él apenas ha salido a faenar, pero las facturas se acumulan. Solo de Seguridad Social les vienen encima cada mes más de 800 euros, además de los gastos del gasóleo y de las tasas que han de pagar a Portos por la ocupación del espacio público con los aparejos. Este mes y el pasado tuvieron que echar mano de los ahorros.

Los hombres y las mujeres del mar están acostumbrados a esta forma de vivir. Todos saben que hay que «gardar das risas para as choras», pero pocos recuerdan un encadenado de temporales tan largo y una campaña navideña tan nefasta.

Los únicos que se salvan son los cerqueros y todos los que se mueven en su entorno. Pedro Varela, de Malpica, construye en Catoira un nuevo barco que cuesta muchos miles de euros. No parece especialmente preocupado a pesar de los cupos y de la necesidad de pescar xarda. Es cierto que han trabajado menos este invierno, pero también que hay abundancia de peces. También las atadoras que preside Ángeles Mille están satisfechas. Tienen demasiado trabajo y llevan meses prácticamente sin parar.

Otro cantar es el del marinero Raúl Villar, quien reconoce que con una hipoteca por delante y una novia que solo cobra el sueldo mínimo, «tomo una cervexa se podo, pero agora non podo moitas veces». El problema, es que las restricciones no son solamente para ellos. Sonia Neira, al igual que la redera malpicana Ángeles Mille, reconocen que cada vez que entran en una tienda los propietarios se quejan. Las familias de los marineros han reducido al mínimo sus gastos y todo el pueblo lo paga. Neira asegura que Laxe es una localidad muerta que revive cuando las cosas van bien en el mar. De este modo, los ultramarinos y los bares son los negocios que más notan la época de las «choras».

marineros en tierra