Tenía 22 años cuando ocurrió la catástrofe. Sergio Calvo Diez (Guadalajara, 1980) fue voluntario en Laxe. Junto a otros compañeros de la Universidad de Alcalá de Henares logró organizar un viaje para mil personas en apenas 24 horas.
-¿Qué le parece la sentencia?
-No entro a valorarla desde el punto de vista jurídico porque no soy juez, pero como ciudadano y como voluntario que estuve en la Costa da Morte, me parece indignante que no haya culpables. Que un desastre ecológico de tal magnitud, que afectó a 900 kilómetros de costa, no haya alguien que asuma error alguno y que la Justicia no diga tampoco quién fue el causante de toda esta tragedia es como para reflexionar en qué clase de país vivimos.
-¿Se la esperaba?
-Después de lo que se ven y leen en los medios de comunicación todo podía pasar. Ahora bien, y lo hago desde la distancia, debe ser la sociedad civil la que se tiene que movilizar. Ya que la clase política y judicial no lo hicieron, tienen que ser los gallegos los que tomen la iniciativa. A ustedes les afectó esta tragedia. A los voluntarios esta historia nos queda un poco lejos pero a ustedes el Prestige les ha tocado, les toca y les tocará de lleno para siempre, tanto desde el punto de vista económico y social.
-¿Qué pensó cuando leyó la noticia?
-Leo los digitales y sobre todo aquello que tenga que ver con el Prestige. Lo primero que hice fue llamar a Antón [en alusión al alcalde de Laxe, Antón Carracedo] y mostrar mi enfado. Este fallo me parece muy peligroso.
-¿Por qué?
-Porque creamos un antecedente. Damos al mundo una imagen de país poco serio, en la medida de que nadie paga cuando hay un desastre de este calado.