Esta comarca está condenada al letargo

CARBALLO

29 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Se acabó el verano y la Costa da Morte va adquiriendo aspecto de territorio aletargado y semidesértico, donde todo va a cámara lenta, los problemas se eternizan y las soluciones tardan decenios, cuando llegan, si es que llegan. El estío echó el telón coincidiendo con la sumersión del sol más allá del Cabo Fisterra en el equinoccio de otoño. Solo los preferentistas, el alcalde de Camariñas y su tanatorio y la oposición de Vimianzo continúan con su bulla eterna y reiterada. Los unos luchando al son de silbatos y bocinas por sus ahorros esfumados, el otro por la apertura de su velador y los terceros agarrándose a su moción de censura que un día va y al siguiente ya no, con lo que así va enmoheciendo. En la capital de Soneira se han enmarañado tanto en recursos y apelaciones que posiblemente tengan hastiados a los jueces. Un día es blanco lo que al siguiente es negro. Retuercen tanto leyes y reglamentos que es posible que los juristas más expertos se echen las manos a la cabeza asombrados por ver hasta dónde se pueden estirar los artículos. Hay gresca, afán de poder, pero el interés de los ciudadanos no consta. Es, no obstante, más el ruido que las nueces, pues ya van casi dos años y medio de mandato y todo este tiempo se ha ido en comedia política, mientras el regidor se va saliendo con la suya. Se acabaron, pues, las verbenas, con sus macrobotellones y el estercolero de vasos, bolsas y botellas que quedaban de madrugada en atrios y plazas como una vergüenza del más colosal incivismo. Llega un san Miguel descafeinado que coge al personal exhausto de tanto bailoteo en campaña triunfal del Combo Dominicano. En más de un pueblo quedaron las carteras exprimidas por el ingente esfuerzo para contratar la orquesta espectáculo de turno para unas horas mientras durante el invierno a gran parte del personal solo le queda la cueva del hogar para tragarse lo que echan las televisiones. Y los concellos contribuyeron a la alegría aportando dinero a las verbenas, pero ahora no hay peculio para ayudar a las familias que no tienen para comprar libros a los niños. Solo cuatro ayuntamientos, A Laracha, Carballo, Muxía y Cerceda, aprobaron becas para ayudar a los chavales. También la entidad que ayuda a los enfermos de alzhéimer recabó auxilio en los consistorios, pero solo tuvieron respuesta en Malpica, A Laracha y Vimianzo. Los demás tienen otras misiones para sus cuartos, incluidos los pasodobles de las alegres noches del verano ya ido, fieles al lema de bailemos y disfrutemos mientras podamos que las necesidades llegan por sí solas.

Mientras, la obra pública está tocada del ala por la crisis. El único movimiento de impacto en marcha es el parador de Muxía. Aislados en el litoral de Lourido, los obreros van poniendo las bases del futuro establecimiento, muy cerca de uno de los escenarios principales de la novela de moda este verano, Costa do Solpor, más de 600 páginas plenas de aventuras y historias de este Fisterra que necesita más vida económica, política, cultural y social para desencallar.