Tramos muertos de las antiguas carreteras, en los que se prometían zonas de descanso, se han convertido en auténticos estercoleros
21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las reformas en las principales vías de comunicación de la Costa da Morte, como las comarcales Carballo-Cee o Carballo-Buño-Malpica-Ponteceso, que se han llevado a cabo en los últimos años han dejado tras de sí decenas de zonas muertas. Son tramos de las antiguas carreteras que en algunos casos conservan el asfalto, aunque en otros cada vez ganan más terreno la maleza, las piedras y la tierra.
Esos espacios, de propiedad pública, iban a servir para habilitar áreas de recreo, merenderos o zonas simplemente para detenerse al lado de las principales arterias de la comarca. De hecho, en varios puntos de Cabana o Laxe, entre otros concellos, ha sido así, y salvo la necesidad de reprender a los madereros que las ocupaban con centenares de troncos, se encuentran en un estado de uso aceptable.
Camiones y excavadoras
Sin embargo, la gran mayoría quedaron tal cual las dejaron los camiones y las excavadores que pasaron sobre ellas para construir las nuevas vías. En ocasiones ni siquiera son accesibles para los turismos debido a los desniveles o las zanjas que las separan de los nuevos asfaltados, pero lo más grave es que en vez de servir para el aprovechamiento público se han convertido en estercoleros.
Cualquier conductor que detenga su vehículo podrá encontrar, sin esforzarse en absoluto, envoltorios de toda clase de alimentos, latas, botellas, productos de higiene personal y casi cualquier tipo de basura imaginable. Objetos que indican que los propios automovilistas que pasan por ellas se deshacen de sus desperdicios tirándolos allí donde se encuentran.
Además, buena parte de estas zonas están repletas de voluminosos que delatan su uso como vertederos indiscriminados de electrodomésticos, neumáticos o muebles que deberían estar en algún punto limpio.
Ejemplos
La carretera de Santa Comba a Muxía es un ejemplo. En los tramos muertos situados a la altura de la parroquia vimiancesa de Baíñas se pueden observar restos de obra, televisores e incluso productos especialmente contaminantes, como fibras sintéticas, disolventes o bidones de pintura todavía sin vaciar por completo. Ocurre lo mismo en Río, en el límite entre la parroquia carballesa de Sofán y la cercedense de Rodís, donde la basura ya está siendo absorbida por el terreno y los plásticos se mezclan con la vegetación.
En Agualada, al pie de la AC-552, se amontonan cubos viejos, trozos de persianas ya inservibles y otros materiales de desecho que van desapareciendo entre las zarzas sin llegar a descomponerse porque en su práctica totalidad no son biodegradables.
Sin embargo, uno de los ejemplos más sangrantes se puede ver en Aviño, en la carretera de Razo a Buño. La aparición de una máquina registradora destrozada llevó a la Guardia Civil a plantearse la posibilidad de que se tratase del resultado del robo a algún bar. En cambio, una observación más detallada permitió descubrir que se trataba de productos procedentes de un local de hostelería desmontado porque entre la basura hay carteles de helados, televisores antiguos y hasta una antena parabólica. En opinión de los agentes, no tiene sentido que nadie las hubiese sustraído para tirarlas en el monte.
abandono en la costa da morte
Los propios automovilistas tiran sus desperdicios en cualquier lugar