Física y química se convierten en espectáculo en un laboratorio hinchable
12 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Carballo disfruta desde ayer de una cúpula hinchable que acoge los experimentos de un geólogo catalán y un biólogo vigués, emulando al científico loco de El hormiguero . Cada una de las peripecias mágicas que llevan a cabo tienen una explicación. Es un proyecto que Caixanova presenta por segundo verano consecutivo por toda Galicia y que pretende, por vez primera, integrar magia y ciencia en la vida de los carballeses hasta las 21.00 horas de hoy.
Bajo la cúpula se esconden los diferentes instrumentos que David Ballesteros y David Robles utilizan para los trucos. Dos pantallas de televisión, una bata blanca o una alfombra para sentarse y no perder la atención protagonizan el espacio diseñado por Quim Guixá. Un auténtico artista, artífice de la despedida de Coby en los Juegos Olímpicos de Barcelona o del paseo de la mascota Curro por la Exposición Universal de Sevilla.
Los dos monitores llevan todo el verano mostrando a jóvenes y mayores una sucesión de fenómenos que parecen ser parte de un filme de ciencia ficción, y que finalmente solo son ciencia. Una forma innovadora de ampliar la mente a través de avances que, en poco tiempo, serán parte de la vida cotidiana de todos. Así lo ha demostrado la compañía estadounidense Nueurosky, que en los últimos tiempos ha desarrollado una tecnología capaz de mover objetos con la mente en la pantalla de un ordenador o en un juego de mesa. Ejemplo de ello son el Mindflex o el Force Trainer , dos nuevas adaptaciones que utilizan este sistema.
Experimentos
El primer espectáculo de la jornada, que contó con la presencia del alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, y de la concejala de Cultura, Belén Lendoiro, ofreció a un público muy diverso un intenso popurrí de trucos protagonizado por los más jóvenes.
El monitor comenzó con el experimento de la copa de vino. Al llenar una copa previamente mojada con fenolftaleina, un compuesto químico que logra la transición cromática de incoloro a rosado, se alcanza la estética del vino. Además puede variar infinitas veces de color cuando se mezcla con otro líquido, que en este caso es similar al agua y que hace que vuelva a ser incoloro, creando una confusión visual en el espectador.
David Ballesteros continuó demostrando el poder de la ciencia llenando un vaso de agua. Lo que los asistentes no sabían era que ese vaso estaba previamente untado con media cucharada de polvo científicamente conocido como polímeros hiperhidratables. Eso hizo que al intentar volcar el agua del vaso, no saliese nada. Es la misma técnica que utilizan para los pañales o para la nieve de adorno, pues estos polvos absorben todo el agua, permitiendo mantener totalmente seco el recipiente.
Uno de los momentos estrella llegó con El kétchup de la verdad , un juego interactivo que humaniza a un austero sobre de salsa. En una botella de gaseosa completamente llena se introdujo uno de los sobres. En el exterior, dos pegatinas señalaban dos respuestas contundentes: sí y no. Cuando se le hacía una pregunta, el sobre subía o bajaba gracias a la presión que ejercía la mano sobre la botella y que comprimía la bolsa.
Cuando parecía que ya no había mejores sorpresas, la cúpula recibió el mismo experimento que hizo que Uri Geller doblase cucharas con la mente. Una estafa que algunos todavía desconocen. En Carballo se pudo ver como tras doblar un alambre especial conocido como nitinol, que había sido previamente sometido a una temperatura de 300 grados, podía recuperar su forma natural cuando se le aplicaba una temperatura media determinada, en el caso de ayer, mediante un mechero. No hay magia capaz de transformar el metal, fue a través de sus dedos como Uri Geller logró traspasar el calor necesario para que la cuchara, deformada de fábrica, volviese a su lugar.
No cabe duda que el proyecto que presenta Caixanova va más allá de simples teorías infundadas, aportando coherencia al contenido de las muchas preguntas sin respuesta que nos rodean diariamente.