La comarca honra al patrón gallego

Víctor Cacho CARBALLO/LA VOZ.

CARBALLO

El culto a Santiago se encuentra muy enraizado en varias parroquias de la Costa da Morte, muchas de las cuales albergan piezas únicas relacionadas con su figura

23 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Toda la comunidad gallega se rendirá otro año más a Compostela en el día de su patrón. ¿Toda? No. En un rincón limítrofe a los confines de la Tierra, varias parroquias de la Costa da Morte vivirán con gran fervor las fiestas del Apóstol. Las peregrinaciones hasta los puertos de Muxía o Fisterra, documentadas ya desde el siglo XII con una donación al monasterio de San Xián de Moraime, así como a través de las impresiones que sobre el Camino recogió George Grisaphan en 1355, dan buena fe de la relación que esta comarca siempre mantuvo con el santo.

Así, estas dos localidades representan los buques insignia de la tradición jacobea de la zona. Fisterra, por su episodio en la ciudad de Dugium, a donde supuestamente llegaron los discípulos de Santiago para dar sepultura a su maestro, tras haber sido decapitado en Jaffa (Jerusalén), y Muxía, por ser el lugar en donde, según cuenta la tradición, María se le apareció al santo en una barca -materializada hoy en día en la Pedra de Abalar (navío) y en la Pedra dos Cadrís (vela)-, para darle su aliento y que no cesara en sus predicaciones.

Pero existen también otros lugares que recogen una iconografía excepcional y que se escapan muchas veces de las guías de turismo. En el tímpano de la puerta sur de la iglesia de Cereixo (Vimianzo), se puede encontrar por ejemplo una de las pocas representaciones del traslado en barca a Galicia del cuerpo inerte del Apóstol. Tan solo en una moneda, aparecida en el casco antiguo pontevedrés, y en dos capiteles, de la Colegial de Tudela (Navarra) y de la Catedral de Lleida, se puede apreciar el episodio del Translatio Iacobi.

En la iglesia de A Ameixenda (Cee) conservan una reliquia de Santiago. Según cuenta la escritora ya fallecida Joaquina Outes en su libro Lenda de Santiago de Ameixenda, desde el antiguo lugar de O Caniso salió Santiago a caballo, espada en mano, para vivir una de las últimas batallas contra los moros.

Sagrario

El combate en Petón do Campo fue suficiente para que las autoridades eclesiásticas decidieran que allí se depositase un hueso que corresponde a un dedo de su mano, que hoy se guarda en el altar que está encima del sagrario.

Las representaciones de Apóstol en la zona lo muestran siempre en una actitud activa, ataviado como Santiago peregrino o como Matamoros, en detrimento de su típica posición sedente.

Como caminante se lo puede encontrar en el altar mayor del templo de Carreira (Zas), así como en la fachada de O Briño, en Borneiro, o en el retablo de A Eirita, en Anós (Cabana), entre otros muchos lugares. A caballo y en disposición de luchar, en una figura dentro de la propia iglesia de Cereixo, en la fachada de la de Traba (Laxe), o en un muro del santuario de Loroño (Zas).