GDR Bergantiños, GDR Costa da Morte, GAC Costa da Morte, GAC Seo de Fisterra-Ría de Noia, Pacto Territorial para O Emprego, Plan de Dinamización Turística..., una empanada de siglas que significan importantes recursos para el desarrollo de esta comarca. Dinero a espuertas, al fin y al cabo. Entre todos los planes de desarrollo suman varias decenas de millones de euros que llegan a la Costa da Morte inspirados en la filosofía de la Unión Europea. Ni así. Son euros que se diluyen como el agua en un cesto. Esta comarca traga cuartos pero no se ven resultados.
Nuestros jóvenes tienen que seguir cogiendo la maleta y el avión y buscarse la vida por esos mundos. Emigran a donde pueden, cuando pueden. Canarias ya se agotó y ahora el destino está incluso en el extranjero, como en los mejores tiempos del franco a catorce pesetas. De paso que trabajan en cocinas y tiendas aprenden inglés. Así pueden ver más fácilmente películas bajadas de Internet. El paro sigue atosigando a las familias de la comarca. La renta de las gentes que habitan este finisterre continúan entre las más bajas de Galicia. En realidad somos la cola de la cola. Como somos el fin del fin ya no nos extraña. No le sacamos partido a la occidentalidad, y los gobernantes locales y sus oposiciones respectivas se mantienen ocupados en peleíllas por el votiño en vez de enfrascarse en iniciativas de calado.
Ya pueden enviar de Bruselas, de Madrid o de Santiago dinero en sacos abundantes que se diluirá como si lo tiraran por la rampa vieja del puerto de Laxe. No se rentabiliza ni se le saca partido.
Decía Lucio Anneo Séneca, aquel filósofo de origen cordobés que tuvo que cortarse las venas por el acoso del loco de Nerón, que «no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va». En esta comarca se hicieron múltiples estudios y planes estratégicos, con sus correspondientes fortalezas y debilidades, pero lo que se dice verdaderas iniciativas novedosas de trascendental incidencia, nada. Y extraña, pero hay políticos que pierden el tiempo en discutir si hay que ponerle o no cancelas a la Costa da Morte. Están más pendientes de dominar el cotarrillo que de buscar un verdadero horizonte para esta supracomarca que debería pensar definitivamente a dónde quiere ir.
Neria y la Fundación Bergantiños gestionaron varios planes Leader y Agader, pero seguimos tan lejos de la convergencia social, laboral y cultural con un ámbito medio europeo como lo estuvimos siempre. Solo que ahora conducimos más BMW de segunda mano importados de Alemania.
El dinero de los planes europeos se emplea en merenderos y asadores de churrasco, como si de ello dependiese nuestro futuro. Los grupos de desarrollo local y de acción costera deberían estar funcionando desde el 2007. Empiezan a actuar ahora, casi tres años después. La lista de proyectos presentados es irrisoria. No hay propuestas de calado ni se esperan. Es otra oportunidad perdida, y tal vez sea la última y definitiva. Da lástima que un territorio tan necesitado de futuro desperdicie de este modo tamaña cantidad de recursos. Llegó el momento de que los líderes políticos, sociales y económicos se tomen en serio el mañana de esta comarca. En caso contrario, y lamentablemente, seguiremos haciendo válido aquel viejo refrán: «De tales terras, tales nabos».