En las cofradías de la Costa da Morte hay anotadas casi 400 personas que quieren obtener el título de formación básica. Algunos menos, alrededor de 260 vecinos, pretenden hacer, además, el curso de marinero-pescador, lo que antes era competencia marinera y que, en general, solo les falta a los que nunca se han embarcado o que lo hicieron muchos años atrás.
De hecho, a las oficinas de las cofradías de la Costa da Morte acuden muchas personas «de cidade» o incluso «campesiños». Con estos términos, los trabajadores de los pósitos se refieren a los naturales del municipio que residen habitualmente en Carballo, A Coruña o Santiago; a los emigrantes retornados, o a los vecinos del municipio que nunca han pertenecido al sector pesquero.
La crisis de la construcción y el incremento del paro en general han hecho que el mar vuelva a ser considerado una salida laboral atractiva y no solo para los hombres. En Fisterra han detectado un notable incremento de mujeres en los cursos de formación, un fenómeno que comenzó hace algunos años por el interés de la Consellería de Pesca de incorporar a las féminas, pero que se fue abandonando por la poca respuesta.
El problema es que, por orden de Fomento, no se embarca a nadie que no tenga la formación requerida. La peor parte se la están llevando los profesionales. Muchos tienen el curso de marinero-pescador porque en su día obtuvieron la tarjeta de competencia de marinero, pero aún son demasiados los que carecen del título de formación básica, centrado en cuestiones de seguridad y contra incendios. Todo este colectivo será desenrolado de oficio a partir del 31 de mayo. Por este motivo, las cofradías hace tiempo que solicitaron cursos. En algunos casos se acaban de impartir, se están desarrollando actualmente, o ya tienen fecha, pero en ningún sitio las plazas son suficientes para atender toda la demanda.
Ningún marino en tierra
Para el presidente de la Federación Nacional de Cofradías, Genaro Amigo, es fundamental que ningún marinero se quede en tierra por este asunto y señala que en Galicia no hay demasiado problema. La falta de formación es mucho mayor en otras comunidades.
Estos días, Genaro Amigo tiene previsto reunirse con los responsables del Ministerio de Fomento para intentar negociar un aplazamiento de la entrada en vigor de la nueva normativa.
Los marineros sin titulación que están enrolados no tendrán problemas hasta el día 1 de junio. Muchos de ellos son extranjeros. Son indonesios, peruanos o marroquíes, los que ocuparon los puestos de trabajo que los gallegos dejaron para marcharse a la construcción o para buscar mejores trabajos en tierra.
El problema lo tienen los que han regresado y quieren embarcarse ahora. Algunos fueron marineros y vuelven porque están en el paro, pero carecen de la documentación necesaria para realizar este trabajo.
Este es el motivo por el que el patrón mayor de Corme protestó públicamente. Dos personas que habían conseguido trabajo en sendas embarcaciones la semana pasada no pudieron aceptarlo, porque aunque estaban anotados para hacer el curso no se había llevado a cabo todavía y carecían del título.
Actualmente, se celebran cursos en Muxía y en Corcubión, y acaba de terminar otro en Fisterra. Además, casi todas las cofradías, excepto Caión y Camelle, tienen concedido al menos un ciclo formativo.