El peligro de despeñarse por la Atalaia

La Voz

CARBALLO

14 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La corporación de Malpica siempre sorprende cuando celebra un pleno. Nunca se sabe lo que va a salir de las sesudas reuniones del senado malpicán, más dado a veces al espectáculo y a la comedia que al recto gobierno. Así, no sorprende que sus dos más grandes acuerdos que deja para la historia del actual mandato sean volar con dinamita la Plancha, un espacio incluido en Red Natura, y bajarle el sueldo al alcalde en un 25%. Con la primera decisión, los concejales lograron parar el proyecto de la depuradora de aguas residuales. Y eso que todo estaba listo y decidido para ubicarla en una zona del puerto según un pacto al que habían llegado todas las Administraciones implicadas después de superar grandes diferencias para hallar una ubicación a los filtros. Consecuencia: la construcción de la estación de tratamiento sigue pendiente y los fluidos de los malpicáns van directos al mar para mayor fiesta de los mújoles, pero para mayor lamento de las gentes preocupadas por la integridad medioambiental de los océanos. Con la decisión de bajarle el sueldo al regidor, los ediles de Malpica consiguieron enfadar al mandatario, que ahora verá reducida su nómina, pero el pueblo de Malpica, a pesar de tan trascendente decisión para la cartera de Varela Rey, poco podrá hacer con los 11.000 euros que se va a ahorrar en los honorarios del alcalde de aquí a los próximos comicios locales. Será, eso sí, un generoso donativo para los afectados por el terremoto de Haití. De ahí que el mandatario implorase en la sesión del viernes que la oposición promueva una moción de censura y lo desaloje del primer sillón municipal si así lo considera oportuno. Sabe perfectamente que, a no ser que medie un milagro de san Adrián, no lo harán. Lo que no hicieron fue aprobar el presupuesto, pero tampoco presentaron proyecto alternativo, ni el jueves ni en los tres años anteriores. Las partidas quedaron sobre la mesa y el ejecutivo municipal tirará a trancas y barrancas hasta el final del mandato. No hay nada más fácil en política que ahogar al que está sin oxígeno, aunque, a veces, se le evite el sufrimiento. ¿Hacia dónde camina Malpica? Ojalá no la despeñen por la Atalaia. Tan lúcidas decisiones no son extrañas en el seno de una corporación cuyos debates parecen más comedia que encuentros políticos, por lo que despiertan el interés de gran número de vecinos, que aguantan las largas y divertidas horas de sesiones municipales. Rara es la ocasión en que no llegan hasta la medianoche. No es para menos viendo la composición del arco político local: el que era líder del PP ya no lo es y ahora es edil no adscrito, mientras que el que promovió la lista del AVE de Malpica (ex compañero de viaje del alcalde durante el anterior mandato) encabeza en estos momentos la agrupación local del partido de la gaviota. Él y sus dos concejales suman fuerzas con el otro popular que permaneció leal a su partido, pero, en cualquier caso, no son más que cuatro. El rompecabezas se completa con Cañizo, el exótico munícipe de AIM muy aficionado a hacerse fotos con Marujita Díaz. Gobernó con Varela Rey casi tres años, pero fue expulsado del equipo por supuestamente manipular burdamente las cuentas de Protección Civil. Claro que los dos munícipes del BNG parece que no saben o no contestan. E así lle vai ao pobo.