El viaje técnico organizado por el Centro de Promoción Rural EFA-Fonteboa a la región gala del Pays de la Loire sirvió para desmontar algunos de los mitos e ideas preconcebidas con las que los ganaderos de la comarca, la mayoría vinculados de forma directa a la producción de leche, llegaban a Francia. Uno de ellos fue el de descubrir que en las superficies comerciales del otro lado de los Pirineos también se vende leche a precios que rondan los 50 céntimos e incluso, en ofertas puntuales, hasta por debajo de esa cifra. Este es uno de los principales motivos por los cuales, según coinciden en señalar los entendidos en la materia, se registran unas cotizaciones tan bajas en el precio por litro que reciben los ganaderos.
«Está claro que non podemos fiarnos de ninguén. Levan tempo meténdonos na cabeza o feito de que nos supermercados franceses non hai leite a menos de 70 ou 80 céntimos e, polo que poidemos comprobar, está claro que iso non é certo», apunta Manuel Blanco Pereira, ingeniero técnico agrícola y ganadero lácteo participante en la expedición que carga contra la distribución alimentaria como uno de los principales culpables de la actual situación de falta de rentabilidad por la que atraviesa el sector. «Visto o visto parece probado que a distribución, ben sexa de capital español, francés ou alemán non se casa con ninguén e vai a súa. O obxectivo único é o de aumentar cada día máis os beneficios», critica.
Otra de las afirmaciones que, a partir de ahora, costará más creer a los productores lácteos de la zona es la de que los precios que paga la industria en Francia son mayores que los que reciben por su materia prima en Galicia. La media de precios recibidos por las ganaderos galos durante el mes de enero fue de 28 céntimos como base más una pequeña incremento de entre 1 y 3 céntimos por las calidades del producto.
Esta cifra es similar a la media registrada en la comarca durante el mismo período. «Sempre se pensou que, salvo nos últimos meses, o prezo que pagaba a industria francesa era superior o das cotizacións españolas e resulta que non é así. Poidemos comprobar que os custos son similares ós nosos e o prezo que cobran polo leite, tamén. Cantidade que por certo tamén lles resulta insuficiente para poder facer rendible a súa actividade», señala Jesús Casais, uno de los granjeros participantes en el viaje. De esta misma opinión fueron los responsables de la explotación La Baziniere, visitados por la expedición de Fonteboa ya de regreso a casa, que optaron incluso por transformar ellos mismos parte de su producción debido a la baja rentabilidad que conseguían con las entregas a la industria.
Esta explotación situada a escasos cien kilómetros de Nantes, capital del departamento, desvió durante el año pasado el 60% de sus 580 toneladas de producción anuales a la elaboración de yogures y quesos. Estos alimentos los comercializan bajo el distintivo Fermier con el que se caracteriza en Francia a aquellos productos transformados en la propia explotación de origen. Los beneficios obtenidos con ello son incuestionables: mientras por cada litro que entregan a la industria reciben entre 26 y 30 céntimos, la revalorización que obtienen por la transformación del producto alcanza los 1,80 euros por litro.