La nave había sido sometida recientemente a varias reparaciones. Incluso, los propietarios la pusieron a la venta. Sin embargo, como nadie se interesó por Chumacera decidieron arreglarla para usarla en la pesca deportiva. Fue entonces cuando le colocaron el motor nuevo que, al parecer, tenía unas seis horas de uso cuando, el pasado sábado, fue sustraída la lancha.
Con los trescientos caballos del motor y con su casco semirrígido, la embarcación puede alcanzar grandes velocidades. Por ese motivo, desde el primer momento la sospecha de los propietarios es que hubiese sido sustraída para quitarle el motor y, junto con otros similares, poder emplearlo en algún transporte relacionado con el narcotráfico.
La nave apareció semihundida en Palmeira, pero parece difícil que hubiera podido llegar navegando sin motor desde Barizo hasta la ría arousana, especialmente teniendo en cuenta que desde el sábado hay una borrasca con viento del sur.