Desde el pasado lunes, y a cambio de unos veinte euros, cualquier mayor de 16 años puede acercarse a una farmacia y comprar, sin necesidad de una receta médica, una caja de NorLevo, nombre comercial de la píldora poscoital o pastilla del día después.
Por orden del Ministerio de Sanidad, los farmacéuticos están obligados a vender el preparado poscoital, cuyo objetivo es atajar la escalada de embarazos no deseados entre jóvenes y adolescentes, así como el elevado número de abortos registrado en este colectivo. Y a pesar de que la ministra Trinidad Jiménez ha insistido en varias ocasiones en que el uso de la píldora poscoital solo debe circunscribirse a las «situaciones de emergencia», la medida no ha llegado exenta de polémica, porque todavía hay muchos farmacéuticos que se muestran reacios, por una razón u otra a expenderla, incluso con receta.
La polémica llegó hasta tal punto que en el caso de Cataluña, el colegio farmacéutico logró arañar una cláusula a la ley general. Así, en los establecimientos de esta comunidad, la píldora poscoital se dispensará previa entrevista confidencial entre la interesada y el farmacéutico, quien tendrá derecho a la objeción de conciencia. Y pese a las protestas en otros lugares de España (también en la provincia de A Coruña), en Galicia, la venta es obligada. También en la Costa da Morte, donde en ninguna de las 42 farmacias en servicio han reconocido abiertamente que se nieguen a dispensarla. Si ha habido, en un mínimo de casos, algunos reparos a la hora de contestar si la tienen o no. Así, una profesional de Carballo, se mostró tajante: «Si la vendo o no, es problema mío», aseguró.
«Recibimos un fax de Sanidad y nos vamos a ajustar a las normas», añadió otra farmacéutica, quien reconoció que, de momento, no ha entrado nadie en el local a solicitarla.
Lo cierto es que aunque haya farmacéuticos que no estén de acuerdo con la venta de la píldora poscoital, la ley establece que deben servirla, como ocurre con otros productos que puedan considerar más o menos adecuados. «Otra cosa es que pongan excusas y digan que en ese momento no la tienen o que intenten convencer al cliente de que no la compren», explicó una profesional de la Costa da Morte.
Sin demanda
En lo que sí coinciden todos los consultados es que, de momento, la demanda ha sido nula. A la farmacia de la Gran Vía de Carballo, por ejemplo, acudió una pareja el pasado domingo por la noche, pero, según explicó su titular, Marga Muñoz, no pudieron vendérsela «porque todavía no había llegado la autorización de Sanidad». En cualquier caso, esta farmacéutica asegura que no tienen ningún problema en dispensarla, «pero siempre informaremos a los clientes de cómo deben tomarla y cuáles son sus efectos y peligros, porque es nuestra obligación», dijo.
Otra profesional de la zona se quejó de que en otros lugares de España se ofrece a los farmacéuticos folletos para informar a los usuarios de la píldora de todo lo relacionado con ella, pero en los despachos de la zona rural este material todavía no ha llegado, aunque, por el momento, tampoco han vendido por el momento el tratamiento para evitar la concepción.