La concejala María Reigosa abandona el grupo municipal socialista de Lugo y deja el gobierno en minoría

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo LUGO / LA VOZ

LUGO CIUDAD

María Reigosa, concejala en Lugo
María Reigosa, concejala en Lugo Óscar Cela

Pasa a no adscritos. El pasado enero se había dado de baja en el PSOE y desde entonces había votado según su criterio en los plenos, en ocasiones con el PP. Avanza que dará su respaldo definitivo al presupuesto municipal y dice que no apoyaría una moción de censura

24 mar 2026 . Actualizado a las 13:24 h.

Cuatro meses y medio después de convertirse en concejala en el Ayuntamiento de Lugo y dos meses después de darse de baja como militante del PSOE, María Reigosa ha anunciado que deja el grupo de gobierno. Renuncia a seguir formando parte del grupo municipal socialista y pasa a ser edila no adscrita. Sin embargo, también descarta respaldar una moción de censura y avanza que votará a favor de la aprobación definitiva del presupuesto municipal, algo clave para el gobierno. 

El nuevo rol de Reigosa supone dejar al bipartito sin mayoría en el pleno. El PSOE pasa así a tener siete concejales, el BNG, cinco, y el PP que lidera Elena Candia, 12. El voto de Reigosa, como se demostró en las últimas sesiones, es decisivo.

En un comunicado hecho público en la tarde de este lunes, la ingeniera aseguró que se trata de una decisión «meditada, adoptada tras discrepancias sostidas na forma de entender e desenvolver o labor municipal, e desde a convicción de que, na situación actual, debo exercer a miña responsabilidade con plena coherencia, independencia de criterio e lealdade ao interese xeral».

Lejos de dejar la corporación, Reigosa continuará en ella pero como no adscrita «desempeñando a miña función con seriedade, respecto institucional e compromiso cos veciños e veciñas de Lugo», dice.

Otra cuestión es lo que suceda con el gobierno local. A un año de las elecciones municipales, y con el presupuesto para el 2026 todavía sin aprobar definitivamente, no parece el mejor escenario para que el PP decida dar el paso de una moción de censura, pero a estas alturas nada es descartable. En todo caso, Reigosa descarta apoyar una hipotética moción de censura de los populares, por lo que el gobierno local parece abocado a tirar en minoría hasta el fin del mandato. 

Precisamente esta semana estaba previsto que el pleno municipal votase de forma definitiva el presupuesto para el 2026, unas cuentas históricas que superan los 130 millones. En las últimas semanas ya había dudas sobre lo que haría Reigosa, y tras este último movimiento, su papel está todavía más en cuestión. Sin embargo, preguntada por este tema, aseguraba este lunes que votará a favor, lo que supone, en medio de la tormenta, una gran tranquilidad para el gobierno.

Hay que recordar que durante estos últimos meses la exsocialista rompió en reiteradas ocasiones la disciplina de voto, alineándose con el PP de Candia en varias votaciones. A pesar de ello, el alcalde aseguró en una reciente entrevista en La Voz que en ningún momento se habían planteado echar a Reigosa del grupo municipal. Al final, la edila ha anunciado su marcha de motu propio. Este lunes en el Ayuntamiento, por registro, todavía no se había recibido su cambio de rol, por lo que ni PSOE ni BNG quisieron pronunciarse oficialmente.

El regidor lucense ha intentado en todo momento restar trascendencia a las decisiones de Reigosa pero la tensión era palpable. Como muestra, el último pleno, cuando Fernández llamó la atención en reiteradas ocasiones a la edila recordándole que no tenía la palabra.

Cómo llegó a la corporación

María Reigosa se incorporó a la corporación lucense el 30 de octubre del pasado año para ocupar la plaza que había dejado el fallecido Pablo Permuy. Ingeniera de Caminos de profesión, el alcalde le encomendó el área de Cohesión Territorial (rural), pero el 5 de diciembre, de la mano del regidor, anunciaba que dejaba las competencias tras no haber conseguido permiso de la Oficina de Conflictos de Intereses para poder dedicar parte de su jornada al Ayuntamiento.

La dedicación fue la explicación oficial que se dio en ese momento, pero para entonces ya subyacían discrepancias en cuanto a la forma de manejar el trabajo. Quizás el hecho de que su nombre había sonado para la subdelegación del Gobierno y el quedar encuadrada en un área como medio rural, que le era ajena, no ayudaron a que se adaptase a un gobierno local muy vapuleado este mandato, pero que funcionaba a velocidad de crucero.

El 20 de enero Reigosa anunciaba que había pedido la baja como militante de un PSOE al que llevaba años afiliada y en el que incluso había formado parte de la ejecutiva de González Formoso. Ahora da un paso más al pasar a no adscrita.

Volver a tiempos pasados

A la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos, y si el PP no decide dar un golpe sobre la mesa ni Reigosa cambia de opinión, el escenario que espera al Concello de Lugo de aquí a las próximas elecciones municipales es un gobierno en minoría, algo que la exalcaldesa Lara Méndez ya vivió en primera persona durante su primer mandato (2015-2019), cuando la corporación estaba muy fragmentada.

Si, como aseguró, Reigosa vota a favor del presupuesto, el gobierno local podría manejarse con cierta tranquilidad, ya que mucha gestión pasa a través de la Xunta de Goberno. Otra cosa es si la no adscrita optase por no apoyar las cuentas para este ejercicio, lo que abriría otro escenario. Podríamos estar, como en Santiago, ante la necesidad de acudir a una moción de confianza para sacar adelante el presupuesto de 130 millones de euros.

El hecho de que este se perfilase como el último gran presupuesto antes de las elecciones municipales convierte las cuentas en más importantes todavía. Además, hay proyectos con financiación estatal y europea que dependen de su aprobación. Este elemento puede ser clave para que Reigosa vote, como ya hizo, a favor.

La edila siempre ha dicho que votará en conciencia y para intentar hacer lo mejor para los lucenses. El hecho de pasar a ser no adscrita le permitirá tener voz en los plenos proponiendo mociones y defendiéndolas, algo que echaba de menos, como se comprobó en la última sesión.