La Guardia Civil detiene a un cormelán imputado por furtivismo como presunto autor de varios fuegos
CARBALLO
Agentes de la Guardia Civil adscritos al equipo especial de lucha contra incendios Lume 5, que dan servicio a toda la Costa da Morte, detuvieron ayer por la mañana a un vecino de Corme como supuesto autor de varios incendios forestales en la localidad. Los investigadores, apoyados por guardias del puesto de Ponteceso, llevaban varias semanas tras la pista del presunto pirómano. En su seguimiento llegaron incluso a apostarse en el monte durante varias noches para sorprender in fraganti al implicado y obtener las pruebas necesarias, según informaron fuentes policiales. La detención se produjo ayer, minutos después de las ocho de la mañana, cuando el acusado se encontraba en un bar del pueblo. Los guardias lo sacaron esposado y lo trasladaron al cuartel de Carballo para instruir las diligencias oportunas a la espera de su paso a disposición judicial. El apresamiento se produce después de que una oleada de pequeños incendios obligasen a las brigadas de Medio Rural a intervenir en media docena de ocasiones durante las dos primeras semanas del mes pasado. El miércoles día 7, un vecino de la localidad vio como un hombre se bajaba del coche en la carretera de O Roncudo y prendía fuego en una zona próxima a la cuneta. El domingo de la semana siguiente se produjeron otros dos focos en Corme Aldea, donde resultaron calcinadas 0,10 y 0,26 hectáreas de arbolado. A raíz de estos hechos, los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil abrieron una investigación en colaboración con los trabajadores de la Consellería de Medio Rural. Armador El detenido, Luis Ferreiro Montáns, es un armador conocido en la localidad que ya ha estado relacionado con otras actividades ilegales. El pasado 30 de julio salió al encuentro de los guardacostas que levantaban las nasas fondeadas de manera irregular en la zona portuaria de Corme. El hijo de Ferreiro, que lo acompañaba en la embarcación con la que se acercaron a los agentes, perdió los nervios y cortó el cabo que estaban empleando los policías. A consecuencia de ese incidente, le fue impuesta una sanción de 47.000 euros, y su barco, el Mar de Levante , quedó intervenido. El armador tuvo que enviar a sus trabajadores al paro, y tanto él como su familia perdieron su principal fuente de ingresos.