Los técnicos abogan por esperar a que los precios suban para vender las patatas

CARBALLO

Técnicos de varios sindicatos del campo e ingenieros agrícolas coinciden en recomendar a los productores de patata que almacenen la cosecha y vayan vendiendo el producto dependiendo de la demanda para paliar los bajos precios a los que se vende el tubérculo en estos momentos. Juan García, de Xóvenes Agricultores, señala que en Bergantiños el precio habitual de comercialización es de 30 céntimos el kilo, lo que está por debajo de la cotización del año pasado. Esta situación viene dada, según el ingeniero Javier Arigita, por la gran cantidad de tubérculo que hay en toda España. Lo mismo ha ocurrido en Bergantiños, donde la cosecha habitual se ha incrementado en un 30%, según las estimaciones realizadas por diversas entidades. A todo ello se ha añadido el retraso en las cosechas del norte de África, a las que han seguido las de Andalucía y el centro de España. La causa de ello la patata francesa ha tardado más en entrar en el mercado, por lo que se ha encontrado con la gallega. Por todo ello, se espera que a partir de octubre se normalizará el precio, que alcanzará un nivel más que aceptable durante el invierno. El problema es que muchos productores de la comarca de Bergantiños carecen de medios para almacenar grandes cantidades de patata. Además, muchos la cultivan simplemente para consumo propio, por lo que este año han puesto en el mercado el excedente. Suelen ser pequeños agricultores que ahora ofrecen su producto en las ferias de la zona, sobre todo en Carballo y Paiosaco, e incluso en puestos en la carretera de Coristanco, además de abastecer a la familia y a los amigos. Toda esta situación nada tiene que ver con la calidad de la patata de Bergantiños, que este año es excepcional. Precisamente por eso no hay grandes problemas para almacenar el producto, salvo los relativos a la falta de espacio. Hasta marzo Javier Arigita asegura que la patata de Bergantiños se puede mantener perfectamente hasta la próxima cosecha. El período de comercialización va de septiembre, después de la recogida, hasta marzo, que es cuando ya se puede encontrar en el mercado patata nueva, de la que en diciembre se cultiva en los invernaderos y que es cada vez más frecuente en la zona por la proliferación de estas cubiertas. Lo fundamental es tener en cuenta las condiciones de almacenaje. Es muy importante que la temperatura esté entre los 10 y los 12 grados, que la luz sea prácticamente nula y que la ventilación sea escasa. Según explica Juan García, estas condiciones se dan en cámaras que se usan bastante en Francia, donde los productores pueden mantener largo tiempo el producto. En Bergantiños hay pocas instalaciones en las que se den estas condiciones, pero la calidad del tubérculo lo hace mantenerse en buen estado hasta marzo. Otra de las posibilidades es utilizar productos que favorezcan el almacenamiento, como los antigerminantes, aunque debido al cultivo artesanal de la zona son muy poco habituales. En todo caso, el principal consejo de los especialistas es guardar el producto al menos un mes, con el fin de que los precios se estabilicen por la reducción de la oferta, que en septiembre suele ser demasiado alta. Otra salida, para pequeñas cantidades, es la utilización de canales alternativos de comercialización, como la venta directa o a través de Internet, donde se logran precios de hasta 60 céntimos el kilo.