Jurídico, porque había muchos hombres de leyes, pero en general fue un acto sencillo de amistad y compañerismo, y sobre todo de reconocimiento a la trayectoria profesional de Juan Carlos Trillo , que hace escasos meses fue designado magistrado del Tribunal Supremo. Organizado por el Club Náutico de Camariñas. Acudieron unas ochenta personas. Entre ellas, su padre, José Trillo Abelenda , que es presidente de honor. Trillo agradeció el gesto y se emocionó. Además de él, hablaron el presidente del club, Alberto Artaza ; el del Náutico de Muxía, el abogado Manuel Martín , quien fue además compañero de carrera de Trillo, y otro colega letrado, Manuel Ángel García Insua , secretario de la entidad. También intervino el ex mandatario, José Luis Blanco Campaña . Todos glosaron las cualidades personales y profesionales de Trillo Alonso.
No hace muchos días, fue el propio Martín Gómez el que recibió el reconocimiento a su trabajo en el mismo lugar. Desde siempre, ambos clubes han mantenido una extraordinaria relación. Nada raro, porque lo único que los separa es el agua de la ría compartida y, en cambio, les une la vocación de disfrutar del mar.
Esta semana tuvo un cierto eco, como el que suena en las furnas (recomiendo la de la Buserana , en Muxía) la calidad de los percebes despachados por el restaurante Ricardo de A Coruña, el que está en la calle Comandante Barja. ¡Cómo no iba a tenerlo, semejantes bichos! Bien, crustáceos. Grandes y gordos, casi de récord. Procedían, naturalmente de la costa da Morte. De Corme, de la zona de A Gabriela. Fueron a por ellos el miércoles, un día excelente de mar, y se cotizaron a 190 euros el kilo. Como eran ocho, pues echen cuentas. Los clientes dieron cuenta del manjar en varias fases. Primero, seis kilitos, y ayer, los otros dos, que estaban reservados, explica Ricardo Ventura , el propietario.
¡Y pensar que hace décadas este alimento no se valoraba casi nada! De todos modos, ya saben que no hace falta irse hasta A Coruña para comerse unos buenos percebes. Por aquí hay restaurantes que los sirven (y los cobran) muy bien. Otra cosa es que no guste que desde fuera de la comarca se fijen en nuestros productos. En A Coruña se fijan hasta para el callejero. Otro día les tendré que hablar de las calles que nos tienen dedicadas, desde la plaza de la Cormelana, recientemente mejorada, hasta la del Monasterio de Moraime. O la Calle de las Camariñas, junto a la del Matadero, cerca de la Torre de Hércules. Pero, esto, otro día.
Ah, qué envidia me dan Ramón Vigo , el alcalde de Cee y presidente de Neria, y Antonio Cundíns, tesorero de la entidad y presidente de la Coral Lusco e Fusco, amén de excelente cantor (doy fe). Ahí los pillamos, en el Volkswagen Escarabajo de Vigo, descapotados, sintiendo la caricia del viento y paseando entre las silveiras y los maizales de O Mosquetín, pero eso da igual, como si fuese Manhattan, el caso es poder ir así en estos días de sol y calor. Claro que hacerlo por la Costa da Morte tiene un indudable plus.
La frase es célebre, y se le atribuye en incontables foros a Caneda. Este personaje se hizo famoso en su época, que es la mía (la de vivir sus gestas, no la edad), cuando era presidente del Compostela. Pasaron mil cosas y resulta que ahora ha vuelto a serlo cuando parecía que todo había acabado. Es un tema en el que ya me pierdo. Pero a lo que iba. Me he acordado de la frase, de la espalda/espada y la pared, cuando he visto a la conselleira de Traballo y Benestar, Beatriz Mato , pasar con ciertas estrecheces por uno de los carreixos de Fisterra, localidad que visitó esta semana. Estos pasillos callejeros no son solo típicos de Fisterra (raro es el puerto de mar que no los tenga), pero aún siguen llamando la atención de los turistas. Y de la conselleira, sin duda.