El primer presidente de Axober es un economista que se muestra poco optimista con el fin de la crisis en la zona
18 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ya que el interlocutor es economista, la primera tentación es empezar hablando de economía, pero las malas noticas es mejor dejarlas para el final.
El principio de Pedro González Vieites estuvo en San Martiño de Ozón, una parroquia de alcurnia de Muxía. Fue un principio breve que solo deja huella en sus apellidos (los progenitores son de allí), puesto que desde los cuatro meses de edad su vida fue plenamente carballesa. El padre decidió trasladarse a la capital de Bergantiños, una emigración intercomarcal, preludio de la que vendrían con los años. De esto hace 50 justos.
El padre, fallecido hace 13 años, apostó por Carballo para establecer su negocio de carpintería. Eligió un local de la calle Montevideo, que le había gustado en unos de sus viajes a A Coruña. «Meu pai tiña 8.000 pesetas e a casa custoulle 50.000, e coa maquinaria tivo que ir pagando a prazos».
Fue, desde luego, el primer y largo rincón carballés de Pedro, rodeado de madera, mucha madera, la mayor parte de importación. Una empresa que fue a más, y que derivaría con el tiempo hacia la construcción, llegando a tener hasta 100 empleados. Pero las cosas no duran toda la vida, y esta no duró por circunstancias de la ídem.
Pedro ayudaba en el negocio familiar como podía. Por ejemplo, siendo un quinceañero, bajando al Pastor con un cheque para retirar el dinero que se le pagaba a los empleados en sobres cada quince días. Años en los que, como tantos, conoció el último esplendor urbanístico del pueblo: el jardín de la Condesa, las fuentes de la Vázquez de Parga, la arquitectura del siglo XIX que fue desapareciendo entre los años 70 y los 80.
Pasó por el colegio de las monjas, después por la de Pallas (después Leus, ahora Artai), y más tarde por el Alfredo Brañas. Fue de sus primeros alumnos. Entre los recuerdos del centro aparece la anécdota: «A carpintería de boa parte do centro era da nosa empresa. A empresa que a comprou quebrara e tivemos que esperar cinco anos para poder cobrar».
El Alfredo Brañas
En el instituto, dice, había un buen nivel. «Saíu xente importante daquelas promocións». Jugó al fútbol, fue actor en Historia de una escalera , de Buero, en un grupo germen de la actual importancia teatral de Carballo. Su vocación artística se quedó ahí.
Otra anécdota: «Amancio Prada viñera ao centro a tocar, acompañado del violonchelista Eduardo Gattinoni. Lembro que viramos a Prada cambiarse, e ata que tiña postos uns calzoncillos negros». Fueron aquellos buenos años, «de moito compañeirismo».
Después vino la Universidad. Facultade de Económicas de Santiago. Estudiaba y, de nuevo, llevaba los números de la empresa paterna. Los años compostelanos fueron fructíferos. Cogió la Transición, vivió momentos históricos. Touriño y Abel Caballero ya eran profesores. Elena Espinosa, hoy ministra de Medio Ambiente, Rural y Marino, estudiante. Muy buena. «Xa se vía a súa excelencia, e tiña uns apuntes fantásticos. Dos apuntes dela estudamos moitos».
Acabó y empezó su etapa empresarial. Fue el presidente fundador de Axober, en 1992, cargo en el que echó un año. «Foi interesante, e iso que os inicios sempre son os peores. Con poucos socios, xente que non cre en ti... Iso sempre custa, pero foi saíndo ben». Algunos detalles, no, como cuando quiso crear una cooperativa de servicios para los socios, que no salió adelante.
Hoy, es asesor fiscal y de la propiedad, especializado sobre todo en la fiscalidad inmobiliaria. Su empresa, Eurourban Asesores, está en la calle Vázquez de Parga, en ese edificio que debe de ser aún el más alto de Carballo (desde luego lo fue), en cuyo techo aún se mantienen los altavoces por los que sonaban las horas en punto.
Y ahora, las malas noticias.
Todo el mundo habla de la crisis, así que es una buena oportunidad para que un experto lo haga también. Ya avisa: «Son moi pesimista». Se refiere a lo que le espera a la comarca, lastrada por la falta de un plan claro de actuación que haya delimitado y aprovechado sus sectores más potentes. Por contra, lo que hay es una atomización de planes que no han dado resultado. No hay una fuerza que aguante de la crisis.
Lo peor, pendiente
«O peor aínda está por pasar. Cara o verán veremos a gravidade da crise nesta bisbarra. Sobre todo, porque é moi dependente do sector inmobiliario. O sector da construcción non está ben dimensionado. Está moi fragmentado. Hai moito pequeno empresario, que se busca unha forma de vida, pero non hai perspectiva empresarial con duración no tempo. Un problema grave desta comarca é que carece dunha base empresarial», asegura.
Tampoco le gusta cómo se trata el medio ambiente, un campo en el que se ha ido especializando y que le gusta. «Está moi deteriorado e abandonado, non hai conciencia do potencial da sostenibilidade».