El informe anual del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) sobre Evolución do visado e estado urbanístico das comarcas e concellos de Galicia certifica el parón del sector inmobiliario. El número de proyectos presentados fue incluso mayor que el de años precedentes en varios municipios, pero, a estas alturas, solo el 52,8% de las viviendas se encuentran en fase de ejecución. Hay dos factores que explican esta situación, y en los que coinciden todos los colectivos implicados en el sector: la crisis y la entrada en vigor de las Normas do Hábitat Galego (NHG). Para entender la influencia del segundo basta un dato: 2.183 de las 2.264 viviendas visadas el año pasado en los 16 municipios de la zona se presentaron en el primer semestre, casi todas antes de la entrada en vigor de la normativa autonómica, que establece, entre otros muchos aspectos, una superficie mínima para las habitaciones o la obligación de colocar puertas más anchas y más altas. Además, en marzo también empezó a aplicarse en su práctica totalidad el Código Técnico de la Edificación (CTE) y en octubre empezó a exigirse la certificación energética. A día de hoy solo está pendiente de aplicación el apartado del CTE relativo al ruido, que se hará efectiva el próximo mes de abril. Prórrogas Aunque algunos ayuntamientos recibieron en los primeros meses del 2008 una auténtica avalancha de proyectos básicos, la crisis económica y financiera frenó en seco los planes de expansión del sector. Las principales consecuencias han sido la ralentización o paralización de la práctica totalidad de los edificios en marcha, la solicitud de prórrogas para iniciar las obras o la demora de los plazos para tramitar los proyectos de ejecución. Todo ello explica el hecho de que solo el 52,8% de las viviendas estén empezadas. Pero las previsiones para el 2009 son todavía peores, y una prueba de la caída en picado de la actividad inmobiliaria es que el Concello de Carballo -el más activo de la Costa da Morte- no ha aprobado en el primer trimestre del año ni una sola licencia para edificios de pisos. De hecho, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia estima que, dado el ritmo actual de la construcción, los proyectos aprobados cubrirían la actividad de los próximos dos años, con la particularidad de que la mayoría de las viviendas que se construirían de aquí al 2011 no cumplirían las Normas do Hábitat. Esto supone que la legislación podría cambiar antes de tener una aplicación práctica generalizada, puesto que el Partido Popular adquirió en la campaña electoral el compromiso de modificar las polémicas NHG. La situación actual es un claro reflejo del panorama económico. El sector de la construcción tiene un peso fundamental en la Costa da Morte. Un dato del movimiento económico que genera es que los proyectos básicos visados el año pasado rondan los 80 millones de euros, que, debido al parón inmobiliario, se reducen prácticamente a la mitad. Concellos La repercusión del mal momento que atraviesa el sector no es igual en todos los municipios. Por ejemplo, en Dumbría no se presentó ni un solo proyecto en todo el 2008, y solo se inició una vivienda. Es un caso extremo, fruto no solo de la coyuntura económica y normativa, sino de la carencia absoluta de cualquier tipo de planeamiento urbanístico. Pero en el resto de la comarca de Fisterra se ha logrado mantener cierta actividad. Llama la atención, no obstante, el parón inmobiliario en el municipio fisterrán, que ha pasado de tener 600 viviendas en construcción en la recta de la Anchoa en el 2007 -la continuidad de unas 400 está sujeta a un proceso judicial en curso- a solo nueve en todo el municipio un año más tarde. De hecho, los concellos costeros han sido los más perjudicados. Los otros dos polos de la expansión urbanística de litoral, Laxe y Malpica, tampoco atraviesan un buen momento. En el primer municipio solo están en ejecución dos de las 99 viviendas visadas, mientras que en el segundo son 50 de un total de 575, lo que supone, respectivamente, un 2% y un 8%. En el otro extremo figura la comarca de Soneira, que es la menos activa de la zona, pero en la que, curiosamente, son muchos más los proyectos en fase de ejecución que los visados por el COAG.