En el casco urbano de la capital de Bergantiños hay decenas de edificios abandonados que amenazan con derrumbarse
21 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Algunas de las calles más céntricas de Carballo combinan las viviendas, los negocios y un urbanismo moderno con auténticas ruinas. Edificios que sus dueños han descuidado hace décadas, de los que en muchos casos solo queda parte de la estructura y que amenazan con derrumbarse de un día para otro.
Uno de los ejemplos más significativos se puede observar en la confluencia entre las calles Vázquez de Parga y Rúa do Muíño, en el que una casa habitada convive con tres edificaciones casi sin tejado, con las puertas y ventanas a trozos y las fachadas en clara agonía.
No es el único caso. La Gran Vía, la Calle del Sol, la de A Lagoa o a la travesía de A Milagrosa, entre otras muchas, también tienen sus particulares reliquias arquitectónicas, imposibles ya de recuperar.
El patrón fundamental que desemboca en estas situaciones incluye, casi siempre, a un propietario que ya no reside en la localidad, con nulo interés por el estado de sus propiedades y sin intención alguna de recuperarlas o realizar una nueva construcción. Esta realidad se combina con la falta de recursos o la dejadez municipal y da un resultado conocido.
El teniente alcalde y concejal de Urbanismo, José Antonio Viña, reconoce que la situación en la que se encuentran muchos edificios no es la deseable, pero esgrime las limitaciones de personal que sufre su departamento para hacer frente a todas la requerimientos que se producen en el Concello.
«No caso dos edificios da Vázquez de Parga trátase dunha situación clara de ruína. Non hai posibilidade de recuperación. Os propietarios non teñen intención de construír e o único que podemos facer e requerilos para que os limpen», apunta Viña.
El responsable de Urbanismo aclara que la ordenanza municipal obliga a vallar todos los solares que no están construidos pero incide en las dificultades que eso supone en la práctica por lo que el Concello ha concentrado sus esfuerzos en eliminar la maleza presente en muchos de ellos. También garantiza que todos aquellas parcelas en las que hay ruinas han sido analizadas por los técnicos municipales con lo que «non existe risco» de derrumbes que puedan afectar a la seguridad de los viandantes