Colegios, centros de salud y concellos. En todos ellos, una misma característica: la calefacción a tope. Ayer eran muchos los vecinos de la Costa da Morte que se quejaban de lo mismo mientras esperaban a ser llamados por el médico: hacía demasiado calor.
Algunos centros, incluso, sobrepasaron los 25 grados, una temperatura poco soportable cuando se lleva encima camisa, jersey, abrigo y bufanda. En el ambulatorio de A Laracha, en donde se registró ayer esta temperatura, varios vecinos comentaron que en este centro siempre hace demasiado calor. «Eu sempre me quedo na porta para facer fronte á calor porque a verdade é que ás veces é demasiada. A verdade é que hoxe estase moito mellor que outros días», comentaba una usuaria.
En las diferentes salas había opiniones para todo, hubo incluso quien se situó cerca del radiador para «estar quentiños», pero lo cierto es que la tónica general era quejarse de la excesiva temperatura.
Algo similar sucedía ayer, de nuevo, en el ambulatorio de Carballo. En una sala de espera se comentaba «el problema de la calefacción». «No entiendo como los trabajadores de aquí pueden aguantar esto, la verdad es que es insoportable», dijo una vecina de la localidad.
Día soleado
De hecho, muchos de los usuarios no entendían como, en un día soleado como el de ayer, los trabajadores no hubiesen rebajado un poco la calefacción. Entre todo un tumulto de quejas y lamentos, alguien apeló a una nueva razón por la que hay que negarse a quedarse frito: el tan discutido cambio climático. «Tanto falan e din que van facer cousas para evitar o cambio climático e non comezan polo máis elemental», dijo un joven que también esperaba en la dependencia.
En Coristanco, la temperatura era algo más agradable, el termómetro registró ayer 21 grados y medio. Allí nadie se quejaba. Lo mismo sucedía en el hospital de Cee en donde los trabajadores del centro aseguraron que la temperatura suele ser bastante normal.
Los estudiantes parece que son los que trabajan bajo un mayor relajo ambiental. ¿El motivo? En una de las clases del colegio Otero Pedrayo, en A Laracha, estaban ayer a 19 grados, una temperatura, que, según los especialistas, es la ideal. «Procuramos non ter a tope a calefacción pois os cativos pasan de estar na clase a saír ao patio e o cambio é moi forte, por iso, nunca soe estar ao máximo», apuntaba ayer uno de los docentes de este centro educativo.
El más fresco
El lugar más fresco de los hasta ahora visitados es la biblioteca municipal del Concello de Cee. Los estudiantes desarrollan allí su labor intelectual a unos 18 grados, un guarismo que queda en el límite, por lo mínimo, de lo estipulado por la normativa.
De hecho, soprende la gran diferencia entre la temperatura que registraba ayer esta dependencia municipal con la del lunes, por ejemplo, en el Concello de Carballo o en el ambulatorio de esta misma localidad. La operación sorprende con 8 grados de diferencia entre dos lugares muy visitados por ciudadanos en la búsqueda diaria de servicios.