Bienvenido, bien hallado y bienaventurado sea el nuevo centro de día de la parroquia carballesa de Berdillo (Verdillo, a decir de algunos lugareños, que no de la comisión de toponimia). Inaugurado el domingo, por las instalaciones procesionaron los representantes del poder temporal, el señor arzobispo ( ¿arzovispo , entonces?) Julián Barrio ; el párroco carballés, José García Gondar , y otros sacerdotes de la zona. Poder temporal, sí, efectivo, el que ejerce la Iglesia sobre los pueblos, que contrasta con el eterno o religioso, que también ostentan. Estas son las cosas que le quedan a uno -mal que bien- como la de la salvación de las almas, años después de haber hincado codos sobre el código de Derecho Canónico. Pero, ojo, nos estamos desviando, y hoy no hay espacio. A la apertura de este nuevo espacio que ocupa lo que fue la rectoral de Berdillo, con 17 plazas, servicios muy necesarios, y que funcionará después de Semana Santa (en la parte alta se prevé abrir una vivienda comunitaria para casos de emergencia social), acudieron los representantes religiosos, pero también los políticos, compartiendo protagonismos bajo la máxima aquella del César y Dios. El César le toca esta vez a Evencio Ferrero , alcalde de Carballo, cuyo Concello también colaboró. Ahí se le ve, unido de hecho, en el caminar, junto al arzobispo, y junto a otros muchos concejales de la corporación que asistieron al acto y a la bendición arzobispal. Entre ellos, el líder del PP, Alberto Sueiro Pastoriza .
Viendo esta obra social, me acuerdo de las palabras del que fuera (añorado) cura de la parroquia durante más de treinta años, Constantino Campos Pena , quien elogiaba la unión y el trabajo de los vecinos, situando a Berdillo, en cuanto a trabajo comunitario, como un ejemplo a seguir en la comarca. Ahora, lo que hay es un centro de día a visitar, usar y cuidar.
No, que no, que Manuel Andrade no se va de la política. Bueno, que sepamos. Pero no tiene pinta ninguna. La marcha es otra: la que hubo el domingo en Malpica en contra de la planta acuícola de Seiruga, un acto que congregó a centenares de personas de toda la Costa da Morte. Luego dicen que no hay unión en la Costa da Morte: ponga usted una planta de rodaballos y la comarca se hace una: de Merexo a Camelle, de Malpica a Quilmas. Los únicos que están así, quietos, son los de Corcubión. Andrade estaba en Malpica mostrando su oposición al proyecto. Debe de conocerlo bien, porque tiene una casa en Barizo. Cualquier día se le llena de peces planos.