El cardenal Jerónimo del Hoyo recorrió el territorio comarcal en 1607 para conocer las posesiones del arzobispado, que relató al año siguiente en unas memorias
13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.¿Cómo era Carballo en 1607? El cardenal Jerónimo del Hoyo, más preocupado de anotar los bienes del clero que de reproducir fidedignamente la toponimia de los lugares que iba visitando (Javín en unos lugares, Xaviña en otros...) no lo cuenta, pero sí refleja los datos que permiten deducir que se trataba de una aldea muy pequeña: tenía 31 feligreses y era anexa a Santa María de Ardaña. esta era la cabeza, con 33 feligreses. Nada que ver con los 112 que tenía entonces Santa María de Rus, todo un pueblo, y que contaba, según relata el cardenal en sus memorias, con una ermita dedicada a San Pedro, anexa al monasterio de San Martiño Pinario de Santiago, y la de San Sadurniño. Sobre este lugar, nada dice, ni tenía por qué, sobre su famosa Pedra do Cu.
Los textos de Del Hoyo sirven, además, para conocer las capillas de entonces. Algunas aún resisten, otras no, San Cristovo de Lema, por ejemplo, tenía dos, la de la Magdalena y Santa Cruz del Arenal. Santa María de Lemaio, una, mandada por Pedro de Aldao y Leonor Varela, y Santa María de Cereo, con la ermita de la Trinidad, «que pudo ser iglesia». En Agualada ya estaba entonces la de San Mateo; en Couso, la de San Amaro; en Traba, la de San Pedro. A San Salvador de Erbecedo le dedica algunas críticas y recrea los comentarios de los feligreses sobre la «codicia» del rector Juan Martínez.
De la fiesta de San Payo de Entrecruces, al que apela del Monte, donde la capilla ya estaba erguida (por cierto: la fiesta anual será el martes), señala que «es de mucha devoción y gran concurso de gente».
A San Salvador de Sofán le dedica mucho, en consonancia con su extensión: 110 feligreses y cuatro ermitas: Santa María del Monte, San Pedro, San Benito y Santa Marta. San Martiño de Riobó, en Cabana, estaba la ermita de San Blas. San Pedro de Follente, hoy lugar pequeño de Mira-Zas, era entonces anexo de la de Santa María. A Loroño, Del Hoyo lo apela Noroño, y a San Andrés de Zas, Sas, que así fue conocida durante siglos (así, y Saas, más tarde mutada a la zeta por hipercorrección del seseo).
Vimianzo
De San Vicenço de Vimianzo relata el cardenal que era parroquia que tenía 15 ferrados de renta y «más de quince cabezas de ganado». San Juan de Cambeda era anexo de Santa María de Salto y tenía una ermita, la de San Fins. Salto, con 48 feligreses, la de la Magdalena. No muy lejos, en San Mamed de Bamiro, era anexo de Santa Baya de Entíns, con las ermitas de Nuestra Señora y San Roque. En la misma zona, Vayo, actual Baio, dependía de Santa María de Lamas. San Pedro de O Allo ( Doallo ), de Pazos. No era muy grande: a Del Hoyo le constan tres feligreses.
El cardenal se detiene en Santiago de Traba, en Laxe, «donde sucedió un caso raro», a cuenta de un soldado escocés que quiso robar una caja de plata en la que creía que estaba guardado el Santísimo Sacramento. Tras salir de la iglesia (se omiten detalles menores), reventó.
En Santa María de la Atalaya de Laxe «hay un pobre hospital», y en Cesullas ( Sesullas ), cuatro capillas. Fins, Antón de la Fuente, San Sebastián y Santa María de Lermitaño. Anos era anexo de Cundíns (Codíns), y las ermita de O Espiño era de Lerita . Todas las anteriores parroquias, y otras que no se citan (eran en total 37), pertenecían a arciprestazgo de Bergantiños.
Seaia tenía 23. Una de ellas, San Adrián de Corme, «donde hay una ermita nueva que edificó allí Juan Gago, extravagante, natural del mesmo pueblo». Al monasterio de Santiago de Mens le dedica espacio acorde con su importancia. En Cures se levantaba a ermita de Nuestra Señora de la Orada, y en Barizo, la de «Santi Espiritus».