Así se hace un ciclista profesional

CARBALLO

El equipo Karpin Galicia elige por segundo año consecutivo la Costa da Morte para cerrar filas con los jóvenes e iniciar la preparación de cara a la nueva temporada

05 dic 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Más allá de las cámaras hiperbáricas, las comidas deshidratadas o los concentrados energéticos que forman parte de los tópicos relacionados con el ciclismo de élite, están el gimnasio, una copita de vino en la cena y, sobre todo, mucha bicicleta. Al menos ésa es la estrategia utilizada por el Karpin Galicia -único equipo profesional de nuestra comunidad- que ha escogido Carballo para llevar a cabo la primera concentración invernal, en la que la media docena de veteranos que tiene la escuadra de Álvaro Pino han tenido ocasión para ir integrando en el grupo a la gran cantidad de recién llegados que forman parte de la plantilla.

Los corredores, que ayer terminaron su estancia en el hotel Punta del Este de la capital bergantiñán, siguen unas pautas, en cuanto a horarios, parecidas al ritmo de carrera. Desayuno temprano, fruta y comidas energéticas a media mañana y varias horas de actividad física. Ahí terminan los parecidos. Luego, desde las horas de bicicleta, hasta el semblante del jefe a la hora de dirigir las actividades, todo es distinto.

Como el objetivo de la concentración es mantener el tono físico y fomentar la integración están permitidas ciertas licencias que son impensables en el transcurso de una gran vuelta. El entrenamiento matinal combina la piscina con los estiramientos y las máquinas en el gimnasio, todo ello presidido por un clima de diversión y compañerismo que el propio Pino se encarga de fomentar. El jefe es el primero en tomar la iniciativa, participando en todos los ejercicios junto a sus pupilos y, cuando lo que se trata es de salir de ruta, como ayer por la tarde, coge la bicicleta y se sitúa al frente de la marcha. La cicatriz que le recorre el gemelo izquierdo le enseña a los recién llegados al mundo profesional lo duro que puede llegar a ser este deporte y los sacrificios que implica mantenerse en la élite.

En el extremo opuesto se encuentra Gonzalo Rabuñal. Para el de Arteixo, que se formó en el Club Ciclista de Carballo, todo es ilusión. Está en su primer año y en esta concentración él es el protagonista. Juega en casa y le han dejado elegir la ruta para la salida vespertina a carretera. Como no podía ser de otra manera, tomó la comarcal en dirección a Arteixo.