El mar es patrimonio de todos

Juan Ventura Lado juanventura.lado@lavoz.es

CARBALLO

23 ago 2007 . Actualizado a las 03:30 h.

En esta época del año, los clubes náuticos de la comarca recobran todo su esplendor y sacan a relucir sus mejores galas. Cientos de embarcaciones de turistas y también de navegantes locales sueltan amarras para adentrar en el grandioso espectáculo de las singladuras de cabotaje. Recorrer la Costa da Morte a bordo e ir saltando de una villa marinera a otra es una de las formas más auténticas de vivir esta tierra.

El problema es el de siempre. No se trata de una práctica que esté al alcance de todo el mundo ni siquiera de la mayoría. Los clubes náuticos siempre han tenido fama de exclusivistas y reservados a la gente adinerada. En cierto modo eso es así y lo será siempre, porque un velero de 15 metros de eslora cuesta una pasta. No obstante, existen resquicios a través de los cuales el común de los mortales puede acceder a este tipo de privilegios. La mayoría de las sociedades del mar ofrecen cursos y actividades que permiten, sobre todo a los más pequeños, adentrarse en el conocimiento de la navegación y de sus secretos.

Si estos mecanismos fallan siempre queda la posibilidad de convencer a un amigo que tenga un barco para ir a dar una vuelta. Esa fue la técnica empleada por unos jóvenes de Muros que consiguieron enrolarse en el barco de un amigo muy especial. Ellos son seis miembros de la Asociación de Discapacitados Rías de Muros y su anfitrión fue Joaquín Pose, un reputado navegante cormelán, ex-presidente del náutico de su pueblo.

Pose es un gran conocedor de las aguas y las rutas marítimas de la Costa da Morte. Tanto es así que los organizadores de las pruebas deportivas suelen contactar con él para que los asesore a la hora de trazar los itinerarios. Por lo que se desprende de sus acciones también es una persona solidaria, que a puesto su flamante velero a disposición de estos jóvenes navegantes, para que tuviesen la oportunidad, junto a sus monitores, de participar en una jornada de la Volta a Galicia de Vela.

El agua es un derecho de todas las personas y en la playa de Laxe ya cuentan con el mecanismo necesario para que todo el mundo puedo darse un baño en el mar con relativa comodidad.

La mayoría de las sillas para personas con problemas de movilidad no sirven para desplazarse por la arena y tampoco pueden meterse en el mar. Para solventar esta dificultad, los socorristas Sergio Barja, los hermanos Álvaro y Sergio Antelo y todos sus compañeros, que trabajan a diario en el arenal del centro de Laxe, cuentan con un aparato revolucionario que permite acercar a los minusválidos al mar en un par de minutos. Se trata de un gran triciclo con ruedas de plástico y flotadores que está diseñado para ser introducido en el mar y, una vez allí, depositar a su ocupante con comodidad.

Aunque el número de personas que solicitan los servicios de los vigilantes no es muy elevado, sí que son importantes las caras de satisfacción que ponen cuando acceden al mar.

La comunión de la gente Laxe con el mar es algo que les viene dado por nacimiento y que normalmente suele marcar sus vidas. Para que los más pequeños puedan empezar a disfrutar de los privilegios que supone nacer al lado de la playa, los técnicos municipales han instalado una carpa con actividades infantiles al pie del propio arenal. Allí María Bellón y Cristina Vázquez les proponen a los pequeños juegos y manualidades que les distraen, ocupan su tiempo de ocio y, sobre todo, les divierten mucho. Ayer mismo les estaban enseñando a fabricar pequeños utensilios con tetrabriks reciclados.

Aunque las circunstancias meteorológicas no han acompañado demasiado, a lo largo del verano han pasado por la Ludopraia, decenas de niños, tanto de Laxe como turistas que se acercan a la localidad para pasar el verano. Todos ellos han tenido la posibilidad de disfrutar de un rato agradable en compañía de sus pequeños amigos. Al mismo tiempo, sus padres han disfrutado de la tranquilidad de dejar a sus hijos en manos de profesionales, mientras ellos acudían al trabajo o, simplemente, disfrutaban de las posibilidades que ofrece este bonito pueblo marinero.

Este tipo de soluciones como la Ludopraia le van a venir muy bien a Óscar Gilsanz a partir del verano que viene. El entrenador del Laracha se encontraba ayer por la tarde en el Materno Infantil de A Coruña con los oídos pendientes del móvil y con los ojos y el corazón fijados en su esposa. Paula Pérez está a punto de dar a luz a la que va a ser la primera hija de la pareja y que llevará el nombre de su madre.

El preparador betanceiro no pudo separarse en todo el día del teléfono que no paró de sonar. Por un lado le llegaban los requerimientos de novedades por parte de la familia y por otro, las noticias y las confirmaciones de los últimos fichajes del club de A Laracha.