De Baio a Laxe por Vimianzo

Juan Ventura Lado juanventura.lado@lavoz.es

CARBALLO

Dopado de naturaleza. Ante la cantidad de veraneantes que acuden a la Costa da Morte para disfrutar de sus días de descanso surge una pregunta obligada: ¿Qué los motiva a repetir año tras año? El ex-alcalde de Aranjuez, José María Cepeda, lo tiene claro: «Venir hasta aquí supone doparse de naturaleza». Es de suponer que este tipo de dopaje no inhabilita para hacer carrera en la política, porque si no a él ya lo habrían descalificado hace años. Tantos como 21 que son los que lleva eligiendo Muxía para pasar sus vacaciones estivales, en compañía de su familia. Después de 20 veranos respirando el aire del mar al pie del Santuario da Barca, Cepeda y su mujer al final se decidieron y ahora tienen un apartamento en propiedad al que venir a desconectar.

Aunque lleva toda su vida residiendo en la que seguramente sea la ciudad más hermosa de Madrid, el ex-alcalde no se olvida de sus orígenes. Nació en la aldea de A Susana (Santiago de Compostela) y nunca perdió el contacto con la tierra en la que vino al mundo. En nuestra comarca busca, sobre todo, tranquilidad y tener la posibilidad de mantener el coche en el garaje durante quince días seguidos. Cuando lo saca, normalmente es para desplazarse hasta Camariñas, Cee, Fisterra o cualquier otra localidad de la zona, para acudir a alguna de las muchas citas gastronómicas, sin las cuales es muy difícil concebir una fiesta en Galicia.

De Vimianzo a Laxe a ritmo de despedida. Las que también acabaron un poquito dopadas, aunque no sólo de naturaleza, sino de fiesta y de baile fueron Ana Muíño y sus amigas. La joven directiva del Baio fue, en su momento, la primera delegada de campo de un equipo de fútbol de la Costa da Morte. Su cercanía al terreno de juego también la aproximó, y de qué manera, al que fuera jugador del Cabana, del propio Baio, entrenador del Ponteceso y que ahora se sienta con ella en la directiva, Lilo Rama. De esa pasión por el fútbol surgió otra, la que los ha unido a los dos. Al final, la dulzura y los encantos de la dama de los terrenos de juego acabó por imponerse al ímpetu del guerrillero del área y han decidido casarse. El enlace lo celebrará don Francisco en la Igrexa Nova de Baio. Será el próximo 1 de septiembre a las seis y cuarto de la tarde. A buen seguro que ese día desfilarán por el atrio muchas personalidades de esa gran familia que forman todos los que tienen algo que ver con la Liga de la Costa. Los novios son muy conocidos en ese ambiente, después de todos los años que llevan dedicados a recorrer los campos de la comarca y que siguen visitando, cada fin de semana, como dirigentes del Baio y como aficionados.

Mientras todo eso llega, Ana y sus compañeras están dispuestas a aprovechar al máximo cada minuto. Ya se sabe que el tiempo es oro cuando alguien del grupo de amigos decide abandonar el redil de la soltería para caminar por los derroteros del matrimonio. El viernes sin ir más lejos se fueron de despedida. Se juntaron todas, 19 nada menos alquilaron un minibús y se fueron de cena al Pasarela de Vimianzo. Después de un menú convenientemente regado con deliciosos y abundantes caldos, llegó el tiempo de las copas y para ello se fueron a la fiesta de Laxe. Ataviadas con los abalorios pertinentes se subieron al autocar, con alguna que otra dificultad, dispuestas a honrar a santa María da Atalaia. El camino, por supuesto, estuvo lleno de todo tipo de comentarios jocosos acerca de los miembros del sexo opuesto, de los habidos y los por haber.

Una vez en tierra firme, la fiesta empezó a animarse a ritmo de música y continuó subiendo de intensidad al calor de algún que otro combinado. A partir de ahí se pierde el rastro del grupo de féminas y lo que ocurrió o dejó de ocurrir se convierte en secreto de estado.

Es poco después de las siete de la mañana o más bien poco antes de las ocho cuando volvemos a tener noticia de las jóvenes. Camino a la puerta del autobús se veía mucho rímel corrido, algún que otro tacón en la mano y sobre todo muchas caras de cansancio producto de tanto juerga.