Una familia de Coristanco ha instalado tres placas solares junto a su casa y vende la energía a Unión Fenosa
04 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.carballo | «Este non é un negocio para facerse rico, pero polo menos dá máis cartos que os bancos», asegura José Reino, propietario de la panadería que lleva su nombre y, además, de tres enormes placas solares instaladas en una de sus fincas desde hace poco más de un año. Este vecino de la parroquia coristanquesa de Valenza asegura que los números son «cousas do fillo», pero tiene claro que «canto máis calor faga, máis producen e os mellores meses poden supoñer un soldo bo de obreiro». En los cuatro meses del verano producen más que el resto del año.
Su hijo, Carlos Reino, «o dos números», es más preciso: «Hai meses que gañamos mil euros, outros 700... Non é unha fortuna, pero é unha inversión tranquila, sen moito risco». Los mejores días, las tres placas de los Reino, compuestas por 75 paneles instalados a seis metros de altura, producen unos 200 quilovatios de electricidad que venden a Unión Fenosa. «Este tipo de enerxía non é rendible para o autoconsumo», dice Carlos, quien explica que han firmado un contrato con la compañía para los próximos 35 anos. «Dannos uns 42 céntimos por quilovatio e o mantemento das placas non é excesivo, porque prevén que valen para trinta ou coarenta anos».
Carlos Reino tuvo la idea de instalar las placas solares hace ya cuatro años. Asistió a charlas, consultó información en Internet, visitó una pequeña instalación de Ponteceso y en julio del año pasado se animó a llevar adelante su proyecto. De los trabajos se encargó una empresa ferrolana «que traballa para una multinacional alemana» y la misma compañía gestionó también todos los trámites. «Os de Industria son tremendos», explica Carlos, y corrobora su padre, quien asegura que «os trámites dan moito a lata».
Inversión
Fue un proceso latoso, pero también caro, ya que la familia Reino desembolsó más de 150.000 euros, que confían en amortizar «en oito ou dez anos», según explica Carlos, quien insiste en que se trata «dun negocio a medio prazo» que a él le compensa porque «buscaba algo do que non tivera que estar pendente buscando man de obra ou gastando en mantemento». Tampoco hacen ruido, ni molestan y bajo ellas, «poderíase facer un pequeno fin de semana», bromea Carlos.?