Gentes del Finisterre
23 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.En medio de las sociedades de máxima competencia en las que todos estamos inmersos todavía quedan personas que deciden dedicar su tiempo, muchas veces sin recibir nada a cambio, a hacer más llevadera la vida de los demás. Si los demás son personas que sufren condiciones de vida penosa y sobre todo si se trata de niños esta labor altruista tiene un valor doble. En la comarca, algunas asociaciones y también organismos públicos son un ejemplo de este tipo dé prácticas, tan necesarias en los tiempos que vivimos. El pueblo saharaui lleva más de medio siglo bajo ocupación marroquí y a pesar de que ha sido reconocido por cuarenta y ocho estados, por el momento, no ha podido conformar una estructura que se le parezca ni le de estabilidad a la zona. Ahora algunos de los niños que viven en condiciones penosas en el Sáhara occidental están pasando unos días entre nosotros gracias a la colaboración de entidades como la A. C. Río Anllóns de Ponteceso, que viene de celebrar en sus instalaciones una jornada de convivencia con los chavales saharauis dentro del programa Vacacións en Paz. En el acto estuvo presente la Coral Polifónica San Eleuterio de Tella, con su presidente José María Cerdeira a la cabeza. Esta agrupación musical ha decidido poner sus gargantas y también sus corazones a disposición de los niños para que tengan al menos un momento de alegría, alejados de su devastadora cotidianeidad. La labor de la coral y especialmente la de su secretario José Manuel Pérez, encargado de la organización, es un ejemplo de altruismo que nunca viene de más resaltar y engrandecer como se merece. Para encontrar gente que hace cosas por los más pequeños no hace falta irse al Sáhara. Aquí, en Ponteceso, por ejemplo, hay gente que centra su vida profesional en ellos. Es el caso del concejal de deportes, Esteban Varela, que lleva todo lo que va de verano enfrascado en la coordinación de campamentos campeonatos, deportivos y toda clase de actividades para el público infantil. Viene de participar en Corme en un campamento urbano en el que tomó parte, junto a él, la monitora Meli Amado. Meli también disfruta viendo a los niños corretear y reírse, con eso tiene suficiente para poder soportar los pequeños disgustos y los aprietos en los que la ponen los escolares con su constante y ávida curiosidad. Los mayores también tienen derecho a divertirse y para lograrlo las comisiones de fiestas ponen de su parte un esfuerzo que casi nadie valora. Es más, sólo se habla de ellos en los momentos que algo falla. Cuando la orquesta toca mal o no toca, cuando el chiringuito cierra demasiado pronto o demasiado tarde o simplemente cuando llueve el día del patrón y se agua la fiesta. Entonces es cuando salen a relucir los rumores de si la comisión se queda dinero para cañas o si escatiman la pólvora del fuego. Sin embargo la inmensa mayoría pasa muchas horas pensando en que darle a sus vecinos para que puedan pasar un día o un fin de semana a gusto. La asociación San Mateo de Augalada pensó en una sardiñada. El presidente, Ramón Mato Abelenda, y su colaboradora Delmira Cameán querían juntar a los 154 socios y lo consiguieron con creces, ya que acudieron a la cita bastantes más de los que estaban convocados. Se divirtieron y de que manera, sobre todo José Castro, que se fue a casa con un jamón.