Y lo bien que suena el castro

La Voz

CARBALLO

CASAL

Gentes del Finisterre

22 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Te has ido. Dices que lo nuestro tiene menos futuro que la hierba artificial del campo de As Eiroas. Has escogido mal día, compañeira. Dejarme aquí, ante una página en blanco, infinita, es lo peor que me ha ocurrido desde la historia aquella del látigo y la cena. Sólo pido que no te esfumes. Tus recuerdos no lo harán. Ni siquiera la comisura de tus labios. Pero aquellos movimientos de cadera serán difíciles de olvidar. Tuyo, siempre, Kiko. Recuerdo que Mikaela se asomaba al Atlántico con la mirada perdida, inconsciente de las maravillas que le rodeaban. Yo, iluso, intentaba arrimarle a la realidad cercana, a la belleza de la Costa da Morte. Viajar al extranjero sólo sirve para darnos cuenta del milagro que forman los montes que acarician el mar, aquí, donde el aire da la vuelta. Mikaela no se ha llevado esta maravilla. Y por eso, nuestros mayores (¿este eufemismo no les parece rancio?) de Laxe visitaron ayer el concello de Cabana de Bergantiños, que está ahí al lado para nuestro goce, y contemplaron el dolmen de Dombate, el castro de Borneiro y A Eirita. María Bellón y María José Mato acompañaron a los excursionistas (me dicen que lo pasaron «enoooorme»). Un exitazo que te flipas, Mikaela. Los pequeñuelos que cursan el grado elemental en el Conservatorio de Carballo demostraron que son unos fenómenos. Hay cantera de canciones. Todo ellos se reunieron el miércoles en el Pazo da Cultura, dentro del ciclo Xoves Intérpretes. Ahora empiezo a entender por qué los profesores del Conservatorio, dirigidos por José Miguel Suárez Barros , están tan orgullosos. Eso sí, dicho sea de paso, me avergüenzo profundamente de los aires que me pego cuando pretendo relatarle a alguien mi pasado como gaiteiro. Juro que alguna vez lo fui. Pero ahora, cuando veo a esos zagales mesar las teclas de un piano o acariciar un saxo, reconozco que lo mío era peor que una tortura. «¿Qué os parece la ejecución?», preguntaba mi padre a las visitas tras mi recital gaiteiro. Todos se felicitaban mientras le atizaban otro grolo a la cerveza. Todos menos uno: «Hombre, Novoa, la ejecución me parece algo fuerte pero una patada en el culo no se la quita nadie». Que sí, que sí. Que lo de Arguiñano ya lo sé yo. Mucho perejil, mucha tonadilla, mucho latriqueo, pero ¿a qué demonios sabe su comida? ¿Alguien me lo puede decir? Que me escriba, plis. Sé que tiene un restaurante pero eso no me vale. Los cocineros si son buenos que lo demuestren en la práctica (nosotros estamos en la Gran Vía, de Carballo, que mis niños de la redacción pasan más hambre que un concursante de Eurovisión). Al grano, que me disipo. Que me cuentan que 15 personas están en Muxía dale que dale a las potas y a las cucharas, en un curso impartido por Xóvenes Agricultores. Pasas por Os Muíños y da gloria respirar, si señor. La profesora es Paloma Riveiro . El miércoles empezó el curso, que se prolongará durante todo un mes. Por supuesto, insisto, aquí nos ofrecemos candidatos a probadores culinarios. ¿Sabes, Mikaela?