ARA SOLIS | O |
10 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.SI LOS jóvenes de la Costa da Morte pueden destinar el 50% de su sueldo al pago de una hipoteca que me expliquen cómo lo hacen. Quiero saber si hay que dejar de comer o de respirar, porque vicios más mundanos como vestirse o tomarse un café imagino que ya los habrán olvidado desde el momento en que firmaron el préstamo. Que me expliquen cómo los mileuristas -sí, no son un mito, los hay- consiguen ahorrar para pagar una entrada o cómo hacen para que una entidad se fíe de ellos y les preste los treinta kilitos que ya piden por una vivienda -pequeña- en localidades como Carballo o A Laracha. Que narren cómo se las apañan para no sufrir colapsos cada vez que el euríbor da un respingo y a quién tienen detrás para sujetarlos cuando ven que, año tras año, nos mienten al asegurarnos que los pisos se van abaratar. Y que me expliquen los constructores cómo es que siguen construyendo viviendas si sus precios son inalcanzables para la mayoría de los mortales. Que alguien me cuente por qué los precios de las casas en las localidades costeras de la comarca se han puesto por las nubes y que traten de convencerme de que alguien más que los turistas pueden acceder a ellas. Si el objetivo es llenar la Costa da Morte de veraneantes madrileños, pues vale. Si lo que quieren es que los chavales dejen sus pueblos para dar paso a turistas con euros, pues adelante. Pero si lo que quieren es que la comarca no se vacíe por completo, si desean que la población no siga menguando y que los jóvenes apuesten por su comarca, ya va siendo hora de que las Administraciones les echen una mano y que los ayuntamientos creen, de una vez por todas, esas bolsas de suelo para pisos de protección que siempre prometen antes de las elecciones. Que alguien me explique qué es lo que hay que hacer para comprarse un piso en la comarca, porque yo no lo entiendo.