ARA SOLIS | O |
30 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.DECIDIDAMENTE, LOS conductores de la zona no saben utilizar las rotondas. Es una noticia que tal vez no agrade demasiado al concejal de Urbanismo de Carballo -que se ha convertido, desconozco si a propósito o no, en el rey de las glorietas en la Costa da Morte-, pero el caso es que, muy a su pesar, seguramente, no sabemos usarlas. Y la cosa no parece tan difícil. La regla básica es que siempre tiene preferencia el vehículo que ya está haciendo la rotonda. Claro que algunos interpretan esto como una carrera, y así salen a toda pastilla, sobre todo por las dos vías procedentes del aparcamiento del Centro Comercial Bergantiños, sin reparar en que algún coche pueda acercarse por la avenida Ponte da Pedra, porque, total, ya frenará si quiere aunque tenga la preferencia. Otra norma tiene que ver con la situación del automóvil dentro de la rotonda. En el caso de Carballo, sin embargo, hay que reconocer que es un tanto difícil ajustar el giro al carril, en algunos casos porque sólo hay uno y en otros porque, aunque haya dos, son demasiado estrechos para dar la vuelta con comodidad. Claro que hay quien se aprovecha de esta circunstancia para ocupar toda la calzada, y, por supuesto sin poner el intermitente ni una sola vez, desviarse de repente a la derecha obligando, de nuevo, a frenar a los que van detrás. Pero tal vez los peores sean los que se paran en medio de la glorieta para mirar si viene alguien. Porque la precaución está bien, pero tampoco hay que pasarse y, sobre todo, hay que evitar todo tipo de maniobras que puedan poner en peligro nuestra propia seguridad y la de los demás, como es el caso. Así que este tipo de construcciones, concebidas para agilizar el tráfico -que tanta falta nos hace-, se convierten en ocasiones en un estorbo. En definitiva, que las rotondas deberían venir acompañadas de un libro de instrucciones.