La expansión del sapo lusitano por la ensenada de San Simón daña al choco
SOMOS MAR
Algunos barcos capturan hasta veinte ejemplares diarios de este pez cuando van al cefalópodo
19 may 2026 . Actualizado a las 19:47 h.Hace apenas unos años, encontrar un sapo lusitano en la ría de Vigo era una rareza. Ahora, algunos barcos de la ensenada de San Simón llegan a sacar hasta veinte peces en una sola jornada mientras faenan al choco. La expansión de esta especie, ligada a aguas más cálidas del Atlántico y el Mediterráneo, empieza además a preocupar al sector pesquero por los daños detectados en cefalópodos capturados en las redes.
El problema ya no es únicamente encontrarlos mezclados entre las artes de pesca. El sector pesquero de San Simón asegura que cada vez aparecen más chocos lastimados o parcialmente devorados, con marcas muy características que atribuyen a este pez. Los profesionales del mar reconocen que todavía no existen estudios concluyentes sobre el impacto real de esta especie, pero admiten una inquietud creciente entre la flota del choco.
Desde el sector pesquero explican que los primeros avistamientos del llamado pez sapo lusitano en la ría se remontan al 2018 y sostienen que su presencia no ha dejado de crecer desde entonces, especialmente durante los meses de verano y coincidiendo con períodos de temperaturas más elevadas en el agua.
El patrón mayor de Arcade, Gonzalo Reinoso, confirma también esa evolución. «Ainda que xa hai anos que está, cada ano reprodúcese moito máis e aparece máis no verán que no inverno», señala.
Los profesionales del mar relacionan directamente la expansión de este animal con el calentamiento del agua y con alteraciones en las corrientes oceánicas que favorecen la llegada de peces propios de zonas más templadas hasta la costa gallega. Recuerdan además que hace apenas una década el sapo lusitano era prácticamente desconocido para buena parte de la flota artesanal de las Rías Baixas.
El animal, identificado científicamente como Halobatrachus didactylus, puede alcanzar hasta 55 centímetros de longitud y varios kilos de peso. Su aspecto oscuro y robusto, con una gran cabeza achatada y una boca muy desarrollada, provoca todavía sorpresa entre muchos marineros que lo encuentran por primera vez en las redes del choco.
La especie suele habitar en fondos arenosos y fangosos, donde permanece semienterrada o prácticamente inmóvil durante largos períodos. Aunque los profesionales del mar sospechan que también puede atacar al choco, explican que el pez sapo lusitano se alimenta principalmente de crustáceos y moluscos de fondo, como cangrejos. La preocupación del sector surge después de detectar cada vez más cefalópodos dañados o parcialmente devorados en las redes durante la campaña de San Simón.
Los marineros admiten que todavía desconocen hasta qué punto este pez puede afectar realmente a las poblaciones de cefalópodos o a las capturas, pero aseguran que las marcas detectadas en muchos chocos son fácilmente reconocibles. Además, explican que la presencia masiva de sapos lusitanos complica cada vez más el trabajo diario a bordo. Los ejemplares quedan atrapados junto al resto de especies y obligan a dedicar tiempo a separarlos de las artes antes de devolverlos al mar. En algunas jornadas, aseguran, aparecen tantos peces en las redes que la situación deja de ser anecdótica para convertirse en una dificultad añadida durante la faena.