Crónica | La imagen que ha dejado el fuego Numerosos inmuebles de la Costa da Morte, algunos habitados y otros no, resultaron afectados por las llamas debido a su proximidad al monte
16 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a plaga de incendios ha cesado. De momento, gracias al trabajo de los equipos de extinción «e aos bombeiros de arriba, que son dos mellores», como decía ayer el alcalde de Vimianzo, Alejandro Rodríguez, en referencia a las nubes, que al fin han descargado. En el tiempo del balance y del cálculo de los daños, son muchos los frentes que habrá que analizar. Y los recuerdos que no se borrarán. En este punto, la proximidad de las llamas a las viviendas, muchas habitadas, otras no, puso los tintes más dramáticos a la tragedia. Pocos presagiaban algo así el día 8 de este mes, cuando media Galicia ardía desde hacía días y la Costa da Morte parecía ajena al desastre. Pero, no. Esa jornada se produjo el primer desalojo de la comarca. Fue en el pequeño lugar de Lazo, en la parroquia de Camelle. Los habitantes de las tres viviendas fueron desalojados por precaución. Cerca de este núcleo volvería a arder días más tarde. A partir del día 9, y hasta el lunes 14, las llamas ya no cesaron y provocaron situaciones de peligro en numerosas localidades. El primer aviso vino por el desalojo del cámping de Estorde, en Cee, el mismo día 9. Las llamas se extendieron a otros concellos y se reprodujeron en varias ocasiones, muchas de ellas, por las noche. Camariñas fue uno de los municipios más perjudicados. En Lamastredo, Pescadoira o Brañas Verdes, el fuego rozó varias paredes. Entre Xaviña y Camariñas se pueden ver viviendas con todo a su alrededor devastado. En algún caso, los pinos o eucaliptos están muy próximos, e incluso las rodean. Las huellas tardarán en borrarse. En Cee, los vecinos de A Armada, de Brens, de Caneliñas o de Sembra vieron las lapas muy cerca de sus ventanas. Lo mismo que en O Ézaro, y en O Busto -una cuadra resultó afectada-, ambos en el municipio de Dumbría. No estuvieron las llamas lejos de las viviendas en Suxo, ni de los cámpings de Leis y O Lago, todos ellos lugares muxiáns. Los campistas también fueron desalojados. En Fisterra, la tensión por la proximidad de las llamas se vivió sobre todo en Sardiñeiro, Duio y Mallas, donde la escuela estuvo a punto de sucumbir. En Zas, los incendios asolaron una parte de Baio, y en Coristanco se acercaron a los núcleos de Agualada. Hubo más lugares. Todos quedarán en el recuerdo.