Hostelería

A. MARTÍNEZ

CARBALLO

ARA SOLIS | O |

17 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

ESTABA CLARO que alguien tenía que tomar la iniciativa para promover la creación de una escuela de hostelería en la Costa da Morte. Ya no recuerdo ni la cantidad de años que hace que se habla sobre la necesidad de formar al personal que trabaja en el sector, sobre todo cuando nos referimos a una comarca que confía en el turismo como una de sus principales fuentes económicas de futuro. Parecería lógico que fuesen los empresarios, a través de entidades como Fecom o de otras en las que también están representadas, como Neria o la Fundación Comarcal de Bergantiños -que, por cierto, tantos recursos han destinado a la creación de infraestructuras turísticas y a la organización de cursos para el sector- las que llevasen la iniciativa en este campo. Pero no, ha sido el Concello de Cabana de Bergantiños, y además como complemento a un proyecto de escuela taller que permitiría formar en otras especialidades a 40 jóvenes menores de 25 años de toda la comarca. Vamos, lo que se dice matar dos pájaros de un tiro. Objetivamente, la Costa da Morte necesita una cantera de trabajadores del sector de la hostelería. No hay más que acercarse cualquier fin de semana a cualquier localidad costera para comprobar que en cuanto se acumula el trabajo, el servicio deja mucho que desear. El domingo, sin ir más lejos, en un conocido local de Malpica ni siquiera cambiaron el cenicero ni le pasaron un paño a la mesa en la que iba a cenar, lo que demuestra una absoluta falta de consideración con los clientes, a los que, eso sí, se les exige que paguen religiosamente por un servicio que en muchas ocasiones -ésta fue una de ellas- no están recibiendo. Ahora sólo cabe esperar que la Xunta de Galicia tenga la misma visión sobre las necesidades de la Costa da Morte, y que apueste por un proyecto que debería llevar muchos años en funcionamiento, parta de quien parta la idea.