Reportaje | Actividad pesquera Dos marineros de Malpica realizan controles biológicos regulares a las capturas de los pesqueros de la zona, que después analizan los técnicos de la Xunta
11 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?esde hace una década, la Xunta realiza controles habituales, y exhaustivos, sobre las explotaciones pesqueras, y lo hace a bordo de los barcos de los marineros. Al principio, eran los propios biólogos los que embarcaban tres días a la semana. Pero, como lo suyo era más la biología que el mar, Pesca tomó la decisión de encomendar este trabajo de campo a gente más habituada o experimentada en la navegación. Así, fueron contratadas diez personas, que se reparten la costa gallega en cinco parejas. Curso intensivo Una de ellas está formada por José Manuel Pérez Veres y José Manuel Garrido Vispo, ambos de Malpica. En poco tiempo, tras una preparación intensiva y completa, pasaron de marineros a biólogos . Si antes lo que llegaba a sus manos era un simple centollo, ahora también es un maja squinado . Y con las demás especies, lo mismo. Desde hace seis meses, ambos se encargan de cubrir el arco marítimo que va de Muxía a Ferrol, área que a veces alternan con los compañeros que se encargan del sur de Fisterra. Su programa de trabajo es el siguiente: comienza el martes, cuando salen a faenar en un barco. El miércoles lo harán en otro y el jueves, lo mismo. En cada uno de ellos anotan todos los detalles: a qué hora comienzan a levantar el arte correspondiente, cuántos emplean, la ubicación -con la ayuda de un GPS-, el peso y la talla de las capturas -si están en veda, se devuelven al mar-, la medida de los anzuelos, de la malla y hasta el peso de los rizóns del comienzo de los aparejos. Tras recopilar los datos de las tres jornadas en el mar, el viernes llevan a cabo un estudio y control de todos ellos. Al lunes siguiente, ya en Santiago, se reúnen las cinco parejas y, con los biólogos de la Xunta, realizan el análisis general de las capturas, artes de pesca y la evolución del crecimiento y abundancia -o escasez- de los caladeros de la costa. Todos estos estudios sirven para conocer, de primera mano, la salud del mar y los efectos que sobre él provoca el calentamiento climático por el efecto invernadero, o si queda algún resquicio de la catástrofe del Prestige . De las primeras muestras analizadas, parece observarse un descenso del lenguado, y en otras especies se producen fluctuaciones, sobre todo en los pescados denonimados volantes, como la merluza o el abadejo. En general, lo que las aguas arrojan sobre el laboratorio es que el mar está sobreexplotado.