Reportaje | Día Internacional de la Mujer Trabajadora Muchas vecinas de la zona demuestran cada día que el espíritu del 8 de marzo sigue vivo
06 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.El 8 de marzo de 1908, más de cien empleadas de una fábrica textil de Nueva York perdieron la vida en un incendio que conmocionó al mundo entero y del que la historia culpa al empresario. La muerte de aquellas mujeres, en su mayoría jóvenes, inmigrantes, pobres y explotadas, fue el detonante de una serie de movilizaciones encaminadas a terminar con unas condiciones casi esclavizantes. Pero también fueron el germen de una efeméride que en las décadas siguientes se exportaría desde los Estados Unidos a todo el mundo. El tejido en el que trabajaban las víctimas del incendio era violeta, y por ese motivo este color suele ir asociado a los temas de igualdad. Es el que enarbola en su bandera la Marcha Mundial das Mulleres, con delegaciones en Carballo y Cee, y el que también utiliza la Xunta de Galicia en su campaña de este año, que tiene como lema Queremos poder... La Costa da Morte se sumará a la conmemoración de mañana con numerosas actividades. El 8 de marzo se ha institucionalizado, pero no por eso han perdido fuerza las reivindicaciones de igualdad en materia laboral. «Si algo entendí en el módulo de sensibilización es que las profesiones no tienen sexo», asegura Nandrea, una joven cercedense de 25 años que participa en el programa Equal En plan de igualdade , y que, precisamente, es una de las tres que participan en un curso de formación ocupacional en construcciones metálicas. Como Nandrea, muchas otras usuarias de la experiencia promovida por la Asociación Coruña Solidaria -integrada por los ayuntamientos de Cerceda, Carballo y A Coruña- están orientando su futuro profesional hacia profesiones consideradas «masculinizadas», como son las relacionadas con la construcción y el medio ambiente. En ambos casos ha habido pioneras. En la comarca son muchas las mujeres que se han abierto camino en sectores que van dejando de estar copados por hombres, y cada vez son más, aunque muy poco a poco, las que compiten en igualdad de condiciones.