PASABA POR AQUÍ
11 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.EL SUELO, se sabe, vale lo que uno esté dispuesto a pagar por él. Algunos le llaman especulación al trapicheo parcelario. Pero también se puede llamar, simplemente, negocio. A las leiras les pasó lo mismo que a los cuadros de Picasso: quien compró a tiempo se hizo de oro. A veces se mira mal a quien compra y vende y se embolsa dineros que otros no ganarán, trabajando, en toda su vida. Pero, con la ley en la mano, cualquiera puede dedicarse al mercadeo de fincas. Y que tenga suerte. El problema de tales normas de mercado es el encarecimiento salvaje de la vivienda, con el consiguiente empobrecimiento galopante de los sueldos clavados a una hipoteca. ¿De quién es la culpa? Hay países, mundo adelante, en los que sólo los residentes tienen derecho a adquirir viviendas con precios tasados. Cuando alguien piense que le están robando al comprar un piso, piense en quién hace las reglas de juego.