Un menú de patatas y jamón

La Voz

CARBALLO

ANA GARCIA

El pulso de la Costa da Morte Los vecinos de Bértoa honraron a su patrona comiendo jamón asado en el atrio de la iglesia. En Coristanco los tractores engalanados atrajeron a miles de personas

19 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Los vecinos de Bértoa sí que saben celebrar las fiestas en comunidad. Aprovechando la festividad de Santa Eufemia, organizaron una comida que se sirvió en el atrio de la iglesia en día de la patrona. Los cerca de 300 comensales dieron cuenta de los 11 jamones que con esmero asó Alfonso Álvarez Verdes en el horno de su panadería, situada a escasos metros del campo de la fiesta. El artesano también elaboró más de setenta kilos de pan y un buen número de roscas de pan de huevo que ayudaron a completar el menú. No hizo falta carpa alguna para disfrutar de la cita, pero si se agradecía una gorra para protegerse del sol. Eso no impidió que los comensales estuviesen cómodos, tanto que sólo la llegada de la noche rompió la sobremesa. Estas sí que son buenas iniciativas. Quizá estamos demasiado mentalizados de que nuestras fiestas populares tienen que ser las que más dinero se gastan en pólvora o la que trae a las orquestas más caras del momento. Sin embargo, este es un ejemplo de que en la mayor parte de las celebraciones de la zona lo que el vecino quiere es salir a la calle, saludar a los parroquianos y compartir una jornada entrañable. Otra celebración que hay que alabar es la Festa da Pataca. A mi amiga Agnieszka Kadziolka le ha fascinado. Es polaca y se encuentra en Galicia realizando un estudio sobre nuestras fiestas y cómo influyen en nuestra forma de ser. Me contó que se lo había pasado muy bien y que tuvo la oportunidad de realizar muchas entrevistas entre el público. Entre tanto John Deere, Massey Ferguson, Kubota o Same -léase, tractor- maquillado con figuras de hórreos y hasta del asturiano Fernando Alonso en versión patatera, la joven Agnieszka descubrió una fiesta gastronómica con una marcada personalidad y que el público identifica fácilmente. Por su parte, Lito de Arzúa se metió a los festeiros en el bolsillo con los gags pataqueiros de su pregón. Quien se reía a mandíbula suelta era el alcalde, Antonio Pensado Plágaro, que estuvo acompañado por José Manuel Romay Beccaría y José Antonio Santiso Miramontes.