ARA SOLIS | O |
26 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.MI COLEGA Thomas Amadeus Brown afirma en su tesis doctoral, publicada por la Universidad de Rochester en papel biblia y encuadernada de cuero rojo del Báltico, aclara que hay material arqueológico suficiente para saber cómo fue la llegada de los romanos a Fisterra. Al parecer, las tropas de la Ciudad Eterna llegaron belicosas a Santiago, pero desde ahí el camino se hizo duro y llegaron a la Costa da Morte con el ánimo algo maltrecho y las doradas armaduras cubiertas de óxido. A su paso por Buxantes les tiraron piedras y cuando llegaron a Cee y atajaron por Guimareu, pararon en una tasca en la que fueron engañados y salieron con cagarrilla porque les dieron vino de Betanzos por Rioja de calidad. Sin embargo, los restos cuentan que su suerte cambió cuando llegaron a Sardiñeiro, donde les aguardaba un carro engalanado, precedente de los tractores, y una rústica banda local. Les hicieron una sardiñada y se sabe que usaron una coraza para dorar un tierno churrasco. Por eso, en agradecimiento, el técnico de Turismo de las cohortes romanas les regaló una toponimia que estaba llamada a pasar a la historia. En realidad, los locales preferían las polainas de los centuriones, pero no pudo ser.