El pulso de la Costa da Morte A los saharauis que pasan el verano en Camariñas se les acaban las vacaciones. En ese mismo lugar los monitores de vela no paran y el turismo crece en Malpica
23 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Los seis saharauis que llevan desde el 26 de junio pasando el verano en Camariñas ya están haciendo las maletas. Cuentan por allá que ya tienen ganas de volver a casa para ver a sus padres y a sus amigos, pero que, una vez más, en Camariñas se lo han pasado en grande. Rabab , Douca , Handi , Salka , Kauria y Gbeila (disculpen los expertos si la transcripción no es muy precisa, pero tengo el árabe algo oxidado) se han adaptado a la perfección. Tanto, cuenta Yolanda Suárez Vázquez , responsable de Asuntos Sociales del Ayuntamiento, que quienes se quedaron con familias de Camelle emulaban ya a los locales en la clásica rivalidad con los de Camariñas. Ayer el Ayuntamiento les montó una fiesta de despedida con payaso, globos y regalos. El viernes cambiarán otra vez la Costa da Morte por las carpas del desierto, y con ganas: los amigos y la familia, ya se sabe, tiran mucho. Los turistas frecuentan Malpica En la Costa da Morte el turismo no es sólo cosa de Fisterra y Laxe. En los últimos tiempos han surgido otras grandes potencias, como Muxía o Malpica. Sergio Souto , técnico de turismo del Ayuntamiento malpicán, lo contó con datos ante los micrófonos de RadioVoz. Nadie mejor que él, que los ve pasar y los orienta en el punto de información que recibe al visitante a las puertas del municipio, en Buño. Franceses, italianos, alemanes e ingleses encabezan la lista, por nacionalidades, de visitantes foráneos, pero a la marinera villa llegan sobre todo turistas patrios, del centro de la península, de esos sedientos de playa y de climas más benignos, y de paso, de mariscos locales y paisajes todavía no abarrotados de hormigón y chiringuitos. Es decir, que vienen a darse un respiro y un homenaje. Por el punto de información pasaron, a lo largo de lo que va de agosto, una media de 31 personas diarias, y si todo sigue igual, el año que viene serán muchas más. A toda vela En la búsqueda de la democratización de la vela se va por el buen camino. Antonio Alonso Fernández , Brais Casal Lema y Ricardo Pereira Agude se encargan de que ningún joven que lo desee en Camariñas se quede sin saber lo que son obenques, foques, botavaras, ballestrinques y otros nombres relacionados con el relajante deporte de la vela. Llevan desde finales de junio dando clases sin parar y no les han faltado alumnos. En los cursillos de quince días de duración van a 30 alumnos por las mañanas y otros tantos por las tardes. En menos de nada se llenará el panorama de jóvenes lobos de mar. Así, tienen ya los cimientos preparados para, en unos años, patronear un yate. Comprarlo es otra cosa, pero no es para amargarse por esos pequeños detalles. Un centollo de Marte Si los bichos del mar tuvieran series como Expediente X tendrían en Camariñas tema para varios capítulos. En el restaurante Arnela tiene José Manuel González Soto , su propietario, un bicho que mete miedo. Parecer, parece un centollo, pero seguro que los centollos se sienten ofendidos con tal comparación. El animal, pescado por un barco de Camelle, está disecado en el local. Del sabor nada se sabe, aunque no es de extrañar que alguien lo haya probado. Se sabe: un gallego muerde todo lo que se mueve. Incluso si viene de Marte.