Las embarcaciones deportivas se sumarán a la comitiva en Caión Los armadores tomarán medidas para garantizar la seguridad del público
13 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Un centenar de pesqueros participarán en las cuatro procesiones marítimas programadas para el día del Carmen en la Costa da Morte. A los recorridos que realizan todos los años, sin excepción, los barcos de Camariñas, Corcubión y Corme se sumará en esta ocación, después de una larga ausencia, la flota de Caión. Pero, curiosamente, en la localidad larachesa, en la que apenas quedan una decena de embarcaciones tradicionales en activo, las que han tomado la iniciativa han sido las pertenecientes a la séptima lista, que se dedican a la pesca deportiva, y que, según el patrón mayor de la cofradía, Evaristo Lareo Viñas, pueden rondar entre sesenta y setenta en estos momentos. La participación de los pesqueros caioneses se verá mermada porque los dos barcos de nueva construcción están realizando la campaña del bonito, y no es segura su presencia. Además, en el puerto sólo queda un cerquero, por lo que la mayor parte de la comitiva estará integrada por las lanchas de los naseiros de pulpo y las embarcaciones deportivas. Todavía no está decidido el programa completo de la procesión, que saldrá después de la misa de las doce y media de la mañana. Aunque no quieren darle un tono reivindicativo, los marineros de Corme han decidido que sea el Naveiro el buque que transporte la imagen de la Virxe do Carme. Tras el barco que ha protagonizado la reciente protesta de los bateeiros de la localidad partirán los demás que tienen su base en la localidad, cerca de una treintena. La comitiva se desplazará hasta el medio de la ría que comparte con Laxe, donde se depositarán una corona y ramos de flores en recuerdo de las víctimas del mar. El trayecto dura, aproximadamente, una hora, y la participación suele ser masiva. Normativa Las cofradías de la Costa da Morte no olvidan que la ley obliga a los armadores a contratar un seguro de responsabilidad civil para las personas que van a bordo sin formar parte de la tripulación. Inocencio Suárez, patrón mayor de Corme, considera que una vigilancia estricta de la norma, que fue especialmente polémica hace un año, provocaría la desaparición de las procesiones marítimas. No obstante, asegura que todos los patrones extreman las medidas de seguridad para evitar que el más mínimo percance pueda empañar la fiesta. En este sentido, José Domínguez, patrón mayor de Corcubión, asegura que el único objetivo del público es disfrutar, y por eso su cofradía da siempre las máximas facilidades a las personas que quieren participar en la procesión. En esta localidad son varios los barcos que han suscrito el seguro de responsabilidad civil. La imagen de la patrona saldrá del muelle a bordo del Segundo Toro , una pequeña embarcación que se dedica al pulpo. Tras ella irán otras treinta, más o menos, en su mayoría también naseiros. Tres millas en dos horas Una de las particularidades de la procesión corcubionesa es que, debido a las características del muelle, sólo puede atracar un buque, por lo que los demás deben hacer cola hasta que todo el mundo ha ocupado su sitio. Los barcos van saliendo y esperan a los demás en la ría para iniciar el recorrido que los llevará hasta O Carrumeiro, donde realizarán la ofrenda a la Virxe do Carme antes de emprender la ruta de regreso. Aunque se trata de sólo tres millas de trayecto, entre ida y vuelta, la espera provoca que la procesión dure cerca de dos horas, pero «ninguén protestou nunca porque tardara moito», asegura José Domínguez. Donde tampoco ha dejado nunca de salir la flota el 16 de julio es en Camariñas, donde los 34 barcos que la integran se suman al homenaje anual a la patrona. El azar ha querido que este año sea el Manuel el pesquero encargado de transportar la imagen. Los buques, que desde hace tres años suscriben un seguro de responsabilidad civil, según comentó el patrón mayor, Antonio Lista, van saliendo del puerto de mayor a menor. En riguroso orden se realizan también las visitas a Muxía y Merexo, donde son recibidos con bombas de palenque por los vecinos, y continúan por la costa de nuevo hasta la villa camariñana. Dentro de una semana, los vecinos muxiáns les devolverán la visita, y siete días después serán los de Camelle los que tomen el relevo.