ARA SOLIS | O |
17 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.A ESTAS alturas de la historia, ya me va costando memorizar toda las iniciativas solidarias con el sureste asiático que se han desarrollado en la Costa da Morte, y las que quedan. Desde mil colectas en mil parroquias, si tantas hubiera, hasta partidos llamativos como el de hoy en Vimianzo, con venta de rifas y sorteo de un jamón. El caso, ya lo decía hace muy poco el párroco Alfondo Mera en estas páginas, es que somos solidarios. Muy solidarios. Tenemos una movilización sin precedentes y eso que la tragedia nos queda muy lejos, en un lugar que probablemente pocos sabrán identificar bien en los mapas (con todos los respetos y empezando por un servidor). Si llega a ser en España, no me imagino la reacción. Y esto está muy bien. Primero, por el gesto en sí. Todo lo que se envíe es oro, y aunque sea poco, grano no hace granero, pero ayuda al compañero. Y, segundo y sobre todo, porque demuestra que quien recibió, También da. Hace ahora dos años, llegaban donativos, frutos de innumerables iniciativas, de todo el país, a causa del Prestige . Dinero, fruta, material de campaña, hasta juguetes. Fue desmedido. Algunos nos preguntábamos si seríamos acreedores de tanta solidaridad si se justificase por reciprocidad. Ya no hay duda.