En Directo | Regreso de la expedición a La Vendeé Los agricultores de la zona alabaron la capacitación profesional de los franceses
29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Puede que una semana no sea un período de tiempo suficiente para cambiar la mentalidad de una persona. Seguramente que no. Lo que si es posible en siete días, como bien indicaba Alberto de Aranga, en el autobús de regreso es «expandir la mente» y adaptarla a nuevas realidades que se van conociendo. Y es que si para algo ha servido el viaje organizado por la EFA Fonteboa de Coristanco a la región francesa de La Vendeé ha sido para conocer cosas. En un mundo tan complicado como el agrícola y ganadero es de agradecer la disposición de la gente que se brinde a enseñarnos cosas. En este sentido, nuestros colegas galos nos han dado una lección de cómo vivir dignamente del campo y, sobre todo, poder presumir de ello. Los expedicionarios han visitado más de una docena de explotaciones dedicadas a los sectores más diversos: desde granjas de perdices o faisanes hasta explotaciones de vacuno de leche pasando por el cebo de cerdos y terneros o la explotación de la mejora genética y el turismo rural. En todas ellas, las atenciones recibidas por el grupo han sido excelentes. Mención aparte merece la extraordinaria capacitación profesional de los agricultores franceses, -son necesarios dos años de estudio para incorporarse a una explotación-, y su capacidad para adaptarse a las exigencias de las normativas europeas o, sin ir más lejos, por las que impone el propio mercado. Los ganaderos, alumnos y técnicos han regresado sorprendidos por la base territorial de las explotaciones, por su diversificación, su magnífica gestión y, sobre todo, por lo claro que tienen sus objetivos y lo importante que es para ellos llevarlos a cabo. Entre los desplazados a Francia se apreciaba la inmensa satisfacción que se tiene cuando se entienden por cumplidos los objetivos planteados. Ahora esperan que lo aprendido sirva para mejorar las explotaciones de la zona. Por lo de pronto, ya ha servido para crear vínculos de auténtica amistad entre un grupo de profesionales que trabajó intensamente durante una semana. También para comprobar el error de la mala imagen que se tiene de los jóvenes. La actitud de los once alumnos ha sido realmente ejemplar. En un sencillo acto de despedida llevado a cabo tras el desayuno en el mismo comedor del instituto que ha servido de base, Luis García, de Fonteboa, agradecía a la directora del centro, Anne Marie Claude, su hospitalidad y los esfuerzos realizados para que todo el programa del viaje se pudiese cumplir de una forma satisfactoria. Un libro de fotografías aéreas del Camino de Santiago fue uno de los obsequios que un alumno de la expedición entregó a la directrice . Coordinadores Los de Coristanco tampoco quisieron olvidarse de Thierry Darret y de Erwan Thouanet, responsables de las enseñanzas de capacitación agraria de la escuela, además de coordinadores de las actividades con la centro de Coristanco. Gracias a ellos ha sido posible, entre otras muchas cosas, enviar cómodamente las crónicas periodísticas diarias. Cada uno de ellos recibió un libro de fotografías de Galicia, además de una muestra de productos típicos, entre los que se incluía una botella de aguardiente de cosechero y un frasco de miel casera. Más que una despedida, el acto fue un hasta luego, pues el instituto de Meslay tiene previsto realizar una visita a la Costa da Morte entre el 20 y el 24 de junio.